Opinión
Escarabajos que conquistan el mundo
Publicado
Hace 5 añosel
Por
Redacción RMC
Por: Carlos Ballesteros
El origen de Egan Bernal, Nairo Quintana, Daniel Felipe Martínez, Esteban Chaves, Rigoberto Urán y muchos más ciclistas colombianos, es de cunas humildes. A veces nacer “pobre” es una circunstancia, pero mantenerse es una decisión.
A estos escarabajos los movió algo mágico: la pasión y el amor por lo que hacen, así les costara sangre, sudor y lágrimas. En su momento, estos guerreros del camino pudieron comprobar con sus pedalazos que el mejor estudio es la práctica, la experiencia y el conocimiento de lo que nos gusta.
El tener claro lo que se quiere, luchar fuerte y visualizarse es clave. Hacer que los sueños se cumplan, como lo pensaron muchas veces, o como lo contemplara Egan, al decir que un día ganaría las grandes vueltas del ciclismo mundial.
El sacrificio, el estar trabajando duro mientras otros duermen; luchar frente a la adversidad sin nunca desfallecer y desarrollar algunas virtudes más, crean segundos de ventaja que a menudo son la diferencia entre el éxito y el fracaso.
El tener más no significa llegar de primero, ya que hay mentes pobres y perezosas apagadas por exceso de comodidades y la falta de responsabilidades sujetas a los términos de la vida fácil. También se debe entender que los tropiezos, los altibajos y los dolores hacen parte de la ruta, y que hay que levantarse y pedalear con más fuerza para alcanzar la meta sin valerse de disculpas.
Siempre habrá que hacer méritos para lograr, paso a paso, el triunfo con la base del trabajo duro, con disciplina, sin quejas, con humildad, porque “el que todo lo agradece todo lo merece”. Se trata de establecer un propósito claro y tener la seguridad de hacerlo; entrenar con esfuerzo y total dedicación, desarrollando habilidades para competir y sobresalir porque, tanto en la vida como en el ciclismo, nada es gratis. Todo tiene su costo.
Hay que tener siempre claro que, frente a lo supuestamente malo que nos pasa, no es lo que determina nuestro destino, sino cómo afrontamos la adversidad para volverla fortaleza. Y eso se aprende y se refleja en la carretera de la vida. ¡Los tiempos difíciles crean hombres fuertes!
Además de nacer en cunas sencillas y en las que las oportunidades escasean, el otro gran desafío de alguien que tiene la ilusión de ser un futuro campeón del pedal es aprovechar los chances que, muchas veces, están más por fuera del país. Por eso no creo que este sea el momento para que los directivos en Colombia hagan suyos los triunfos, porque es poco lo que han aportado para apoyar a los nuevos ciclistas.
Aquellos que apenas comienzan, que deben pagar sus gastos para correr, prestando bicicletas y zapatillas, como le sucedió en su momento a Daniel Felipe Martínez, quien con sacrificio pudo salir adelante gracias a sus familiares, rifas y eventuales patrocinadores, esos que aparecen de vez en cuando. Pero no es propiamente que estos éxitos se hayan alcanzado por el papel del Estado.
El verdadero apoyo es aquel que se da cuando los jóvenes apenas están comenzando: cuando alimentan sus sueños, cuando están necesitados de una mano generosa. Porque, eso sí, a la hora de los triunfos los patrocinadores aparecen como por arte de magia. Es por esto, y mucho más, que en Colombia hay que ver al deporte del pedal como una industria que provea oportunidades para la juventud, que lleve a la promoción social y que se convierta en otro gran producto de exportación.
Gracias campeones por poner una vez más en alto la bandera tricolor, por demostrar que el trabajo en equipo es la base del éxito. Este triunfo es de ustedes, porque lamentablemente hasta al mismo Egan le tocó pedir ayuda por medio de Facebook, siendo de la categoría júnior (17 años), para correr por Colombia en el campeonato mundial de ciclomontañismo de Noruega, en 2014.
Abramos bien los ojos. Aquí lo que hay son jóvenes con talento y ganas, desperdiciados por la falta de respaldo y oportunidades. Mientras que en otros países los deportistas son becados por los colegios, universidades y cobijados por el Estado, en Colombia son vistos en su mayoría como “bichos raros”.
El ciclismo nacional se ha convertido en una de las disciplinas líderes en la obtención de victorias en el exterior. Me pregunto, entonces, ¿hasta cuándo miles de niños y jóvenes ciclistas seguirán perdiéndose por la miopía y mala administración del Estado y los dirigentes deportivos?
Colombia necesita más líderes como Egan Bernal y más gregarios de oro como Daniel Felipe Martínez. ¡Guerreros que conquistan el mundo!
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Hay victorias que se celebran, y hay otras que se parecen a una resurrección. La de Wout van Aert en la París-Roubaixfue exactamente eso: una escena salida de El Renacido, la película de Alejandro González Iñárritu, en la que un trampero y explorador del siglo XIX no sobrevive porque la vida o la suerte le sonrían, sino porque se niega a morir antes de tiempo.
Durante meses, el belga pareció arrastrarse entre la niebla de las caídas, la presión, las dudas y esas derrotas incómodas para un campeón de su talla. Pero este domingo, en el infierno de los adoquines, volvió del frío, del dolor de la maldita caída en La Vuelta 2024 y de sus propios fantasmas para firmar en el añejo velódromo de Roubaix una de las victorias más impresionantes, emotivas y redentoras de su ya brillante carrera.
Fue en el sector 12, entre Auchy-lez-Orchies y Bersée, donde Wout van Aert decidió que ya había esperado suficiente. En uno de esos tramos donde París-Roubaix se vuelve más infernal que ninguna otra carrera en el universo, el belga tomó la iniciativa, endureció la prueba, se sacudió a Pedersen y se llevó al alienígena Tadej Pogacar soldado a su rueda.

El duelo de colosos en el pavé de París-Roubaix (Foto©A.S.O./Billy Ceusters)
Ahí empezó a tomar forma la batalla que todos soñábamos: dos gigantes solos frente al adoquín, midiéndose a golpe de pedales, dos pura sangre cabeza a cabeza, todavía con casi 100 kilómetros y un mar de piedras por delante.
En El Renacido, Hugh Glass es despedazado por un oso, enterrado vivo, lanzado al abismo con su caballo y obligado a atravesar a pie un desierto de hielo y temperaturas bajo cero. Así también Pogacar y Van der Poel parecieron quedar a merced del infierno en plena París-Roubaix.

La soledad de Mathieu van der Poel tras la falla mecánica en el bosque de Arenberg que lo obligó a cerrar un hueco de dos minutos (Foto©A.S.O./Pressesports/Etienne Garnier)
El esloveno vio cómo un pinchazo, cuando aún faltaban cerca de 120 kilómetros, amenazaba con desbaratar su ambición, mientras que el neerlandés, triple campeón defensor, sufrió una avería mecánica en el temible Bosque de Arenberg que lo obligó a perseguir durante buena parte de la jornada. A uno lo golpeó la mala fortuna; al otro, el corazón mismo del adoquín. Y, sin embargo, ambos siguieron avanzando como sobrevive Glass en la novela de Michael Punke: heridos, exhaustos, empujados al límite, pero con el orgullo intacto, ese que le impide a un ciclista de verdad abandonar una carrera.
Como Hugh Glass y John Fitzgerald persiguiéndose a través de la inmensidad salvaje de Wyoming, Montana y Dakota del Norte, también Wout van Aert y Tadej Pogacar se fueron cazando el uno al otro a través del infierno de París-Roubaix: dos gigantes empujados por el orgullo, la obsesión y la necesidad de sobrevivir al día más cruel del ciclismo. Pero en el viejo velódromo de Roubaix, allí donde los héroes dejan de ser hombres comunes para convertirse en leyenda, fue el belga quien logró doblegar a su rival y salir con vida de la batalla.
Y así como Glass terminó inspirando relatos que atravesaron generaciones hasta convertirse en novela y cine, también Van Aert firmó una victoria destinada a perdurar en la memoria del ciclismo, una de esas que se cuentan durante décadas porque no solo coronan a un campeón: también alimentan los mitos.

Tadej Pogacar y su pinchazo que lo obligó a usar la bicicleta neutral. El infierno de París Roubaix en su máximo esplendor (Foto©A.S.O./Pressesports/Etienne Garnier)
Cuando Wout van Aert cruzó la meta en el velódromo de Roubaix, ya no levantó solo los brazos de un campeón que acababa de sobrevivir al infierno. Levantó también el recuerdo de un amigo que nunca salió de allí. Su gesto hacia el cielo tuvo el peso de la memoria y del dolor que permanece: el de Michael Goolaerts, su compañero y amigo que en la París-Roubaix del 2018 y con solo 23 años encontró en estos mismos adoquines su último día. Ocho años después, Van Aert convirtió su victoria en homenaje, y en medio de la gloria le recordó al ciclismo que hay triunfos que no terminan en la línea de meta.
Opinión
París-Roubaix: Pogacar y Van der Poel a las puertas del infierno una vez más…
Publicado
Hace 7 mesesel
11 abril, 2026
Dante y Virgilio llegan a la puerta del Infierno en el Canto III de La Divina Comedia. Ante la puerta del reino de los condenados, leen la inscripción: «Abandonad toda esperanza, los que entráis aquí”. Mathieu Van der Poel y Tadej Pogacar llegarán este domingo ante las puertas del infierno de París-Roubaix, pero la inscripción dirá: “Aquí Mathieu ganó su cuarto adoquín consecutivo y entró al Olimpo de los dioses de Roubaix” o “Aquí el extraterrestre Pogacar ganó su primera piedra para aumentar su leyenda”.
Para los amantes del fútbol americano es el Superbowl, para los de la F1 el GP de Mónaco, para los del fútbol me imagino será la final de la Copa del Mundo, para los del béisbol la Serie Mundial, para nosotros es París-Roubaix, la esencia más pura de este deporte vive en cada milímetro de esos infernales adoquines, ahí habitan nuestros ángeles y nuestros demonios, por eso quizá París-Roubaix lo es todo a la vez para el ciclismo, el infierno, el purgatorio y el cielo mismo para el campeón cuando tras casi 300 kilómetros de barro y piedras levanta el trofeo en el legendario velódromo de Roubaix.

Tadej Pogacar apunta a seguir construyendo su leyenda con su primer adoquín en París-Roubaix (Foto©A.S.O./Billy Ceusters)
En su periplo por el infierno de La Divina Comedia, Dante y Virgilio se encuentran con que la puerta la guarda Cerbero, un can de tres cabezas o mejor para este domingo tres adoquines. Poggy y su todopoderoso UAE Team Emirates no se encontrarán con un perro guardián monstruoso, pero sí con un gigante neerlandés, ese que guarda la puerta entre Poggy y su ansiado adoquín.
Pero guardemos ya la obra maestra de Dante Alighieri en la biblioteca y vayamos al grano o mejor al adoquín. Mathieu van der Poel ha ganado la París-Roubaix tres veces (2023, 2024 y 2025), se dice rápido, pero el nieto de Poulidor ha atravesado tres veces el infierno logrando un histórico triplete consecutivo. El del Alpecin igualó el año pasado a mi adorado Francesco Moser (no te lo perdonaré nunca Mateo) y se puso a uno solo de igualar a los legendarios Roger de Vlaeminck y Tom Boonen.
En la otra esquina, el marciano Pogacar, que en esta primavera gritó finalmente campeón en Sanremo tras lo que pareció una eternidad, pero que en realidad fueron seis años de intentos fallidos para un tipo que aunque no lo diga abiertamente y como toda leyenda deportiva a lo largo de la historia, odia perder. Milano-Sanremo parecía la niña bonita del barrio que el esloveno con su cara de mansa paloma pero actitud de Jack el Destripador no lograba conquistar. Para esta temporada Poggi adoptó el look de chico malo rapero americano y ahí sí la Classicissima cayó rendida a sus pies. Una metáfora un poco machista, lo sé, pero muy de la vida real, pido excusas de antemano.

Van der Poel buscará este domingo levantar su cuarto adoquín consecutivo para unirse a De Vlaeminck y Boonen en el club de los tetracampeones (Foto©A.S.O./Billy Ceusters)
Lo mismo pasó en Flandes donde ni la localía de Mateo, ni las miles de banderas amarillas con el león negro ondeando al viento, ni el Kapelmuur, ni el Paterberg, ni el Koppenberg, ni el muro de Berlín si hubiera estado en el recorrido, pudieron evitar el segundo monumento al hilo del esloveno en este 2026 y su tercera victoria en De Ronde. La facilidad con la que el E.T. de Eslovenia doblegó a Mathieu asustó a todos, pues hasta ese domingo todos veíamos al neerlandés como la única barrera de contención posible en las clásicas ante el poderío avasallador de un corredor que en poco más de cinco años ha construido una leyenda que será recordada por los siglos de los siglos, amén.
Los amantes del espectáculo y las rivalidades encarnizadas cruzamos los dedos, o los cuernos, para que Wout Van Aert, resucitado de las cenizas en Sanremo para meterse al podio y cuarto en Flandes reencuentre su fenomenal golpe de pedal y pueda contra su rodilla, Pippo Ganna se acuerde que es el dueño del Récord de la Hora y busque su primer podio para honrar a Coppi y a Moser de paso, Van Baarle aproveche los galones de capitán en el Soudal y el siempre combativo Mads Pedersen, que el año pasado completó el podio al lado de sus infernales majestades, tengan también algo por decir en el más infernal de los domingos. Evenepoel, mientras tanto, lo verá por TV con nosotros los mortales tras probarse a sí mismo en Flandes que puede dar batalla por los monumentos. Quizá tenga que preparar su próxima rabieta del Giro o del Tour, ahí está la cuestión.

El podio del 2025 con Mathieu Van der Poel campeón, Tadej Pogacar y Mads Pedersen (Foto©A.S.O./Pauline Ballet)
Este domingo el planeta ciclismo y todos los que lo habitamos nos vamos para el infierno, pero tranquilos, no recen por nuestras almas, es el único día que somos felices allí.
Opinión
El quindiano Diego Pescador, un clasicómano en formación
Publicado
Hace 8 mesesel
10 marzo, 2026
El talento de Diego Pescador es innegable, a sus escasos 21 años, la experiencia en Europa con el Movistar Team lo ha enriquecido en muchos aspectos, principalmente en lo mental y en lo deportivo.
Hablando netamente de lo ciclístico, el quindiano viene adquiriendo una formación como clasicómano y sus resultados de este año así lo abalan. Ser 21° en la Strade Bianche no dice mucho, pero si lo miramos desde otra óptica, terminó siendo uno de los mejores jóvenes detrás del francés Paul Seixas e Isaac del Toro.

Diego Pescador terminó 21° en la Strade Bianche 2026. (Foto © Movistar Team)
En la temporada pasada le costó un poco la adaptación al ciclismo europeo, pero este año las cosas mejoraron del cielo a la tierra. Su podio en la Clásica Camp de Morvedre, sin duda le dieron confianza para afrontar las carreras de un día.
A continuación, la Revista Mundo Ciclístico hace un recuento de las participaciones de Pescador en las clásicas que disputó este año con la escuadra telefónica para entender un poco mejor su mejoría.
20th Strade Bianche (1.UWT)
Carrera de un día » Siena › Siena (203 km)
| 21 | Diego Pescador | Movistar Team | 8:39 |
14th Faun Drome Classic (1.Pro)
Carrera de un día » Étoile-sur-Rhône › Étoile-sur-Rhône (185 km)
| 22 | Diego Pescador | Movistar Team | 0:20 |
26th Faun-Ardèche Classic (1.Pro)
Carrera de un día » Guilherand › Guilherand (187,6 km)
| 14 | Diego Pescador | Movistar Team | 4:31 |
4th Figueira Champions Classic (1.Pro)
Carrera de un día » Figueira da Foz › Figueira da Foz (177,8 km)
| 30 | Diego Pescador | Movistar Team | 0:15 |
23rd Trofeo Andratx – Pollença (1.1)
Carrera de un día » Andratx › Mirador d’Es Colomer (121,5 km)
| 9 | Diego Pescador | Movistar Team | 2:28 |
20th Trofeo Serra Tramuntana (1.1)
Carrera de un día » Selva › Santuari de Lluc (154,3 km)
| 26 | Diego Pescador | Movistar Team | 1:47 |
25th Trofeo Calvià (1.1)
Carrera de un día » Palmanova › Palmanova (148,3 km)
| 28 | Diego Pescador | Movistar Team | 3:10 |
2nd Classica Camp de Morvedre (1.1)
Carrera de un día » Estivella › Estivella (163,4 km)
| 2 | Diego Pescador | Movistar Team | m.t |

Alejandro Pamplona liderará las ilusiones del GW Erco Sportfitness en la Vuelta Juvenil Sistecrédito 2026

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