Editorial
Qué hace Filippo…? Gana…!!!!
Publicado
Hace 5 añosel
Resulta difícil escribir sobre un deportista- en este caso un ciclista italiano- que con apenas 24 años ya ha conseguido tantos logros y cuyo futuro es inmenso y aún mas, auspicioso tanto en la pista como en la ruta, pasando luego del Giro de Italia de este año a convertirse en un nuevo extraterrestre que llega al planeta ciclismo, convertido en estrella fulgurante que va a iluminar el firmamento ciclístico en el futuro inmediato: FILIPPO GANNA.
Se trata entonces, de describir un pedalista extraordinario para la actualidad de este deporte, nacido el 25 de Julio en Verbania (Piamonte) para ser campeón, pues desde sus primeros pedalazos en 2015 como “Dilettante” (Amateur) en el Colpack famoso equipo italiano de esta categoría, su paso por el Merida como becario en ese mismo año, como rutero consiguiendo ganar la París -Roubaix en la categoría Sub 23 y el Campeonato italiano de CRI para la categoría Sub 23, además de su primer título como campeón italiano de los 4.000 metros Persecución. Individual.
En forma paralela, la carrera de Filippo avanzó también con dedicación a la pista para los Juegos Olímpicos de Brasil 2016 y obtiene el primero de sus cuatro títulos mundiales en los 4.000 metros persecución individual (2016-18-19 -20), este ultimo con el récord del mundo que lo coloca en el punto ideal para derrumbar el “muro” de los cuatro minutos: 4.02.647 en Berlín.
Su llegada al profesionalismo se produce en el 2017 con el equipo UAE, a donde llega con sus 83 kilos de peso y 1.90 de estatura, lo que no le impide desempeñarse en las carreras de alto nivel como un excelente gregario y además perfeccionar y adaptar su físico por espacio de 2 años para las grandes exigencias de la ruta, lo que le permite caer en el radar del SKY (posteriormente INEOS) en el 2019 e iniciar allí una sucesión de éxitos que nadie –ni siquiera él mismo- sabe hoy cuando podría detenerse. BRAILSFORD da prioridad en sus equipos a quienes vienen de la pista como ya sucedió con Bradley Wiggins.

INEOS-Grenadiers, La Clave de la Evolución
Estos dos últimos años para Filippo Ganna han significado en el INEOS-GRENADIER, la inigualable oportunidad de aprovechar en todas sus dimensiones la estructura técnico-científica del equipo y es lo que le ha permitido una progresión cualitativa perfectamente planificada en el tiempo, de acuerdo a cada uno de sus compromisos tanto en ruta como en pista acordes con su físico privilegiado.
Es por ello que en su palmares en la pista, aparecen en los años 2019 y 2020, los títulos Nacionales mundiales y europeos en la Persecución Individual y por equipos, cada vez con registros mas impresionantes mientras que en la ruta se apunta a las victorias en los Campeonatos Nacionales, y medallas de bronce en 2019 y de oro en el 2020 en los mundiales CRI, así como las etapas de de la misma modalidad en El Tour de La Provence y en el Binck Bank Tour el año pasado.
Y haciendo honor a su apellido, Filippo cierra este este año ganando la crono de la Tirreno Adriático y sale ganado magistralmente las tres etapas CRI del Giro de Italia y una etapa montañosa en línea –en su primera carrera de tres semanas-, dejando una inmensa incógnita en cuanto a su futuro y evolución como rutero a la vuelta de 2 años, después de la Olimpiada de Tokio y posiblemente el Récord de la Hora del 2021.
Ahora que la temporada ha terminado para este portento, el movimiento ciclístico mundial tiene la certeza de haber encontrado en Filippo Gannna, el rey midas del cronometro (Todo lo que corre lo convierte en oro, plata o bronce) y seguiremos la progresión de un joven que enriquece también la generación de los “Baby Ciclistas” –menores de 25 años- , que se vienen apoderando del ciclismo mundial desde el año pasado y seguramente seguirán haciéndolo.

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Cuando se trata de referirse a los grandes astros del deporte resulta cada vez más difícil encontrar los términos adecuados pues en la medida que avanza el tiempo, así como se acumulan la calidad y cantidad de sus logros, entonces parecieran agotarse las mejores frases para rendir homenaje a cada uno de ellos.
Este es el caso de la consagración de Egan Bernal como bicampeón nacional de ruta en Colombia tras brindar el domingo en su natal Zipaquirá, junto a otros 147 compañero de oficio, una magistral lección de ciclismo puro a lo largo de 210 kilómetros y 5 horas y media de intenso pedaleo.

Egan Bernal le ganó el mano a mano a Iván Ramiro Sosa. (Foto © Prensa Indeportes Cundinamarca)
El día final de los campeonatos nacionales de ruta 2026 será recordado por mucho tiempo gracias a las vivencias experimentadas, especialmente las 13 vueltas en el circuito urbano con la terrible escalada de La Concepción y sus 900 metros que se constituyeron en el máximo atractivo de la prueba para los miles de aficionados presentes y millones que lo siguieron en los medios de comunicación.
Egan consiguió la medalla de oro y la camiseta con el tricolor, que lo seguirá identificando ante el mundo como campeón de Colombia en el lote internacional, gracias a su clase y condiciones ya conocidas, una refinada preparación sumadas a la experiencia, fondo y resistencia física y mental adquiridas en sus ya casi 10 años de pedalear por las carreteras nacionales y especialmente en las internacionales como protagonista en la máxima categoría del ciclismo, al igual que sus compañeros de podio Iván Ramiro Sosa, el jovencito Juan Felipe Rodríguez y el cuarto en la línea de llegada Santiago Buitrago.

El podio de la ruta en el campeonato nacional de ciclismo. (Foto © Prensa Indeportes Cundinamarca)
El formidable espectáculo deportivo de este Nacional estuvo, desde el punto de vista estratégico en la lucha abierta entre el grupo “extranjero” encabezado por los World Tour y el grupo “colombiano” integrado por los más poderosos equipos y corredores que compiten en el calendario nacional.
Fue una intensa batalla de alto nivel técnico en la que los equipos nacionales del NU Colombia, Sistecrédito, Team Medellín-EPM, GW Erco SportFitness se enfrentaron cara a cara con sus compatriotas del exterior, sin complejos ni miramientos exigiendo al máximo a sus rivales que debieron en algún momento aunar esfuerzos para contrarrestar la fuerza del lote nacional que demostró claramente su intención de alcanzar la victoria, saliendo finalmente avante el “ diente más” que por lógica tienen los “ World Tour” como ya se ha demostrado en otras oportunidades.

El grupo de favoritos en la terrible subida al muro de La Concepción. (Foto Carlos Cruz © FCC)
Un campeón extraordinario como Egan que convocó a sus vecinos y seguidores, despertó un fervor y entusiasmo inenarrables acompañado a su derecha con Iván Ramiro Sosa que retorna al sitial de los triunfadores donde estuvo hasta hace dos años y el joven Juan Felipe Rodríguez, a su izquierda con la medalla de bronce representando el inmediato futuro de nuestro ciclismo, conformaron un podio de lujo que reconoce la categoría de sus rivales y además, digno del gran evento organizado por la FCC y de la categoría de nuestro ciclismo.
En las actividades deportivas y sus resultados siempre ha existido, existe y existirá – en algunos casos, como consecuencia infaltable la opinión, análisis, controversias, aplausos, críticas y hasta insultos que es los menos deseable.
Y claro está, el Giro de Italia que ha terminado hace más de una semana no puede escapar a esa ley y por la manera como se presentó el resultado final pues no me cabe duda de que se va a seguir hablando del mismo por lo menos hasta que no se inicie la edición 2026 para no hablar de los meses y años posteriores cuando ya sea historia el que finalizó en Roma con la brillante victoria del pedalista británico del equipo Visma Lease a Bike, Simon Yates.
La Realidad vs la Pasión

Simon Yates tras finalizar la etapa 20 del Giro de Italia 2025. (Foto © Team Visma | Lease a Bike)
Debo señalar que todo lo visto, escuchado y leído en “caliente” y en “frío” acerca del gran final de la carrera de la camiseta rosada me parece que en una gran proporción es injusto y minimiza lo que fue una impresionante victoria tanto individual como colectiva, perfectamente planeada y ejecutada mediante un plan estratégico de manual que tuvo como objetivo permanecer a lo largo de las 19 primeras etapas , siempre atentos y vigilantes bajo la premisa de “ todos para uno” (Yates) para el asalto final y definitivo.
El encargado de ejecutar lo que parecía una “Misión Imposible” fue un hombre de 32 años, 12 de los cuales ha dedicado al ciclismo profesional (11 en equipos de Australia) y apenas este 2025 con el Visma. Simon Yates era ya ganador de una Tirreno, 2 etapas en el Tour, la Vuelta a España 2018, tenía 5 Giros en sus piernas más 6 etapas siendo tercero en el 2021 y a cuestas una terrible derrota siendo líder en 2018 y en el mismo escenario donde forjaría su victoria de hace una semana.
Lo anterior, sirve para demostrar que no se trataba de un “pintado en la pared” que apareció en el tercer lugar de la general por una escapada de 10 minutos o de “carambola” y, lo más importante, tal vez lo que muchos olvidamos es que Yates siendo tercero A 1:20 del líder, ¿estaba en el juego y tenía tanto derecho como Del Toro y Carapaz de disputar el título de campeón…o…no?
¿De dónde sale la teoría o dónde estaba escrito que solamente los dos primeros tenían la opción y el derecho a disputar y ganar la carrera con un tercero de la trayectoria de Yates a solo 80 segundos del liderato y con la etapa que se iba a disputar? Recordemos el Giro 2016 donde todo indicaba que solo Esteban Chaves y Steven Kruijswijk podían ganarlo y apareció Vincenzo Nibali y los venció en las dos últimas etapas.
Misión Imposible: Conquistar la Maglia Rosa de Campeón

Simon Yates, en el podio como campeón del Giro de Italia 2025. (Foto Giro d’Italia © LaPresse)
Pues ese hombre y su equipo llevaron a cabo con precisión milimétrica la misión propuesta: Confianza absoluta en sus propias condiciones, lectura correcta de la situación, regularidad absoluta en todos los terrenos y todos los días, paciencia infinita para esperar el momento clave del ataque (después de que Carapaz y Del Toro se trenzaran en su duelo particular desde que comenzó el ascenso de 18 kilómetros a Le Finestre).
Y cuando se presentó el momento, Yates se aleja rápidamente del dúo México-Ecuador, obtiene 30 segundos, le descuentan y lo tienen a 12 segundos y finalmente no consiguen conectarlo por falta de piernas, según palabras de sus directores técnicos (Fernández Matxin y Mauro Gianetti en el caso Del Toro y José Manuel Garate en el caso Carapaz), quienes en forma gallarda reconocieron la victoria de Simon Yates, sin buscar excusas de ninguna naturaleza, viéndose incluso a Gianetti ir al bus del Visma a saludar y felicitar por el triunfo a sus rivales.
Asunto de Piernas y capacidad física y mental

Simon Yates hizo la épica en la etapa 20 del Giro de Italia 2025. (Foto © Team Visma | Lease a Bike)
Si Ud. revisa juiciosamente el video de la etapa, se dará cuenta de que al coronar el premio de montaña La Finestres después de los 8 km destapados (a 27 km de la meta con 11 bajando), el británico ya llevaba 1:40 de ventaja a Del Toro y Carapaz y cuando termina la bajada ya tenía 2.40 !!!!, con 6 planos y 10 con tendencia al ascenso al PM de tercera categoría en la llegada de Sestriere.
Esos 6 kilómetros planos fueron determinantes para el esperado acuerdo Del Toro-Carapaz que finalmente no se presentó – allá cada uno con sus explicaciones, decidiendo más bien asegurar sus puestos en el podio pedaleando lo que faltaba ya sin afanes, lo que explica la ventaja de 6:12 con la que el británico llegó a meta, pero la carrera ya estaba perdida mucho antes para ellos.
Yates se la gano subiendo a la Finestre, a lo campeón y no porque sus dos rivales no se hubiesen puesto de acuerdo o se hubiese equivocado uno u otro, o la hubiesen “regalado” como muchos afirman pues, además, para rematar la faena del Visma apareció Wout van Aert como la “Grúa de remolque” enviada en la fuga por su equipo, que llevó a Yates por espacio de 4 km planos y 3 subiendo para dejarlo lanzado hacia la conquista de la camiseta rosada y el trofeo Senza Fine.
Aunque muchos estén en desacuerdo, soy de los que afirma que sin Van Aert, el británico también habría ganado la carrera como finalmente ocurrió y confío en que la historia reconozca su victoria como sucedió y no como tantos querían o imaginaron que sucedería. Espero que en el futuro Simon Yates no tenga que presentar disculpas por haber vencido como venció y que más bien se vea reconocido y se sientan orgullosos su equipo, familia y el mismo Simón, como el campeón del Giro de Italia 2025.
La historia de la Vuelta al Táchira llegó a su capítulo número 60 de existencia ininterrumpida y en esta oportunidad se inició el domingo 12 de enero superando algunas contingencias en el orden socio político del vecino país, pero la importancia y tradición del certamen se convirtió en factor vital para que la fiesta anual del ciclismo en Venezuela pueda seguir su historia, a la cual se encuentra íntimamente ligada al ciclismo colombiano a través de 59 años en los que se han escrito páginas inolvidables por parte de hombres que han sobresalido como auténticas estrellas del ciclismo mundial.
A pesar de que la edición 60 esta a punto de terminar, viajamos en el tiempo, remontándonos al 3 de septiembre de 1964, fecha de fundación de la ATC (Asociación Tachirense de Ciclismo) hasta el 25 de enero de 1966 cuando se dio comienzo como parte de la famosa Feria de San Sebastián en San Cristóbal de manera tímida y rudimentaria a la prueba que habría de convertirse en la insignia del ciclismo venezolano y daría paso inicialmente a una formidable rivalidad colombo-venezolana y posteriormente la intervención de ruteros de Europa y el resto del continente americano.
Un poco de historia: Cochise y Pachón los primeros héroes

Martín Cochise Rodríguez, ganador de la primera Vuelta al Táchira. (Foto © RMC)
Ese día de enero de 1966 tomaron la salida para la primera etapa, un circuito de 120 kilómetros un total de 43 ruteros – colombianos en su mayoría-, encabezados por las estrellas colombianas de la época, Martin Cochise Rodríguez y Álvaro Pachón, liderando respectivamente sendos equipos regionales de Antioquia y Cundinamarca los que aceptaron la invitación de los organizadores con el aval de la Federación Colombiana cuyo presidente era el General retirado Marcos Arámbula Durán (q.e.p.d.)
La carrera se inició y terminó con una abrumadora superioridad colombiana puesta de manifiesto desde el primer día cuando se impuso el antioqueño Luis Vélez y luego se vería diariamente en medio de la agreste geografía tachirense y terreno destapado en la casi totalidad del recorrido el duelo Cochise -Pachón, quienes fueron ganadores de etapas y líderes en su momento hasta concluir en San Cristóbal después de 5 etapas con Cochise Rodríguez como campeón, Glicerio Penagos subcampeón a 19 minutos 59 segundos, Álvaro Pachón (tercero) a 39:42 mientras el mejor venezolano fue Gregorio Carrizales a 1 hora 55 minutos del campeón.
Invasión y dominio colombiano

Miguel Samacá se quedó con el título de la Vuelta Táchira en 1972. (Foto © RMC)
Los primeros 9 años de la carrera tachirense fueron coto de caza para el ciclismo colombiano que con Gustavo Rincón (1967), Álvaro Pachón (1969-70-74), Cochise Rodríguez (1966-68-71) y Miguel Samacá (1972) se apoderaron de 8 campeonatos, pero fueron testigos en ese lapso igualmente del nacimiento de una generación de ciclistas de la región que se convertirían en sus grandes rivales como Santos Bermúdez (Campeón 1973) y Nicolás Reidtler que habría de convertirse en autentico “rey sin corona” de la prueba al ubicarse tercero en 1969 y segundo en 5 oportunidades (1971-73-75-76-77).
La década 1975-85 ya estuvo marcada por una rivalidad colombo-venezolana más acentuada entre los nombres de Patrocinio Jiménez (1977) Epifanio Arcila (1980) y Carlos Siachoque (1981 con Fabio Parra tercero), enfrentados a los de Fontes, Reidtler, Efraín Rodríguez, Duaxt Hernández, Mario Medina, Carlos Alba, José Lindarte, etc, quienes pusieron fin a la dominación colombiana, apareciendo además como árbitros del combate ciclistas de otras latitudes como rusos (Ramazan Galaletdinov campeón en 1982) italianos y hasta un cubano (Eduardo Alonso) que se titularía campeón en 1986 además del costarricense Josep Chavarría en 2016.
Alejamiento forzado hacia Europa

Patrocinio Jiménez hace 48 años fue el ganador de Vuelta al Táchira. (Foto © RMC)
En los 20 años que siguieron (1987-2007) el Giro Andino sufrió los desamores de lo mejor del ciclismo colombiano junto a otras importantes carreras como la Vuelta a Chile, México, Costa Rica, Guatemala, en virtud a la llegada en 1982 del OPEN y con ello el paso de nuestros mejores corredores al “gran ciclismo” europeo y su presencia desde 1983 en el Tour de Francia y las demás grandes carreras del auténtico ciclismo profesional del mundo.
Por ello es que los nombres de Luis Herrera, Fabio Parra, Patrocinio Jiménez, Condorito Corredor, Alfonso Flórez, Rafael Acevedo, Martín Ramírez, Pacho Rodríguez, etc., etc. no pudieron o no volvieron a fijarse en el Táchira, forzados por circunstancias como fechas, programas de entrenamiento y competencias , concentraciones, etc., etc. pero ello no impidió de todas maneras que otros equipos y corredores de nuestro país siguieran asistiendo a la fiesta de enero y ello permitió, en medio del definitivo dominio venezolano, las victorias de Luis Felipe Moreno, José Vicente Díaz ( q.e.p.d.) y Ángel Yesid Camargo en 1989-90-91 , mientras Raúl Gómez ( 1996) Hernán Darío Muñoz ( 2003 ) y Hernán Buena Hora (2007) quienes cerraron hace 17 años el ciclo de victorias colombianas.
Venezuela a mantener el dominio y Colombia por la reconquista

José Vicente Diaz ganó de principio a fin la edición de las bodas de oro de Vuelta al Táchira 1990. (Foto © RMC)
Y las ultimas 15 ediciones del giro tachirense que se han llevado a cabo en forma ininterrumpida a pesar de las enormes dificultades politicas y económicas del país vecino – aun hoy vigentes – han servido para ver el progreso y ratificación del ciclismo local con nombres como los de Leonardo Sierra y José Rujano – quien correrá este año con su hijo – (sus máximas estrellas que brillaron en el ciclismo europeo), Noel Vásquez, Manuel Medina, Jimmy Briceño y Ronald Gonzales, todos ellos encargados de impedir los intentos de victoria de equipos y corredores de Colombia y otros países, incluso con la presencia del español Oscar Sevilla subcampeón en 2021 mientras Dany Osorio y Didier Merchán han sido terceros en 2021 y 2022.
La dominación venezolana ha continuado y los recientes 5 años de la prueba ratifican el concepto según el cual para sus ciclistas esta carrera es el “tour de Francia”, registrando una tripleta de victorias de Roniel Campos en 2020-21-22, luego la de José Alarcón en 2023 y le correspondió al ecuatoriano Jonathan Kléver Caicedo poner fin a ese dominio el año pasado corriendo para el equipo italo-mexicano Petrolike – Androni Giocattoli bajo la dirección de Gianni Savio.
Gianni Savio, el gran ausente

Gianni Savio honró la Vuelta al Táchira por muchos años. (Foto © BettiniPhoto)
Tristemente, el giro tachirense celebra su edición número 60, lamentando la ausencia de uno de sus grandes personajes, el inolvidable mánager italiano GIANNI SAVIO, fallecido recientemente el 1 de enero quien se encargó por espacio de 30 años de enriquecer el prestigio de la carrera con su presencia y la de sus equipos, así como de promoverla en el campo internacional.
De todos modos, la vida continua y a pesar de todo no es difícil asegurar que la prueba tachirense llega a sus 60 episodios con nuevos bríos, actualizada y con la determinación de mantener su nivel e importancia por parte de organizadores y participantes. La versión 2025 se ha diseñado topográficamente de tal manera que asegura de antemano un soberbio espectáculo deportivo gracias a la presencia de un grupo internacional de ruteros con el más alto nivel competitivo.
El ciclismo colombiano se propone volver a la victoria en el Táchira después de 17 años y es claro de antemano que todo el movimiento ciclístico de Venezuela y demás rivales estarán dispuesto a impedirlo porque saben de la importancia que tiene ganar esta carrera a semejante potencia que es Colombia, motivo por el cual estaremos reviviendo un duelo vigente desde hace 59 años y que se roba la atención deportiva de millones de aficionados principalmente en dos países donde el ciclismo es religión.
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