La oficialización de las nuevas fechas en las cuales se correría el Tour de Francia (29 Agosto al 20 Septiembre), siempre dependiendo de la manera como evolucione la pandemia en Francia y en el mundo, trae igualmente como consecuencia, la necesidad de elaborar un posible calendario que permita la inclusión de las otras dos grandes carreras por etapas (Giro-Vuelta) y a renglón seguido, buscar en lo que resta del año–hasta Noviembre en Europa-un espacio para las clásicas de un día y algunas carreras por etapas que se han resistido a cancelar con la esperanza de hacerlas este año.
Así las cosas, aceptando que el Tour se corra del 29 de Agosto al 20 de Septiembre y los Mundiales de Ruta inmediatamente (20 al 27 de Septiembre), la lógica indica que el Giro de Italia se estaría realizando del 3 al 25 de octubre y la Vuelta a España tendría como fechas del 31 octubre al 22 de noviembre o como máximo de 7 al 29 de noviembre, dependiendo de si se establece como espacio entre las dos carreras, una o dos semanas.
Una vez definidas estas fechas, entonces será necesario un trabajo de filigrana, calendario en mano y egoísmos fuera de la mesa de trabajo por parte de dirigentes, organizadores, equipos y corredores, para elaborar un calendario acorde con la realidad y la capacidad económica, social, sanitaria, de los organizadores y países sedes de las competencias a incluir para salir airosos del laberinto en el que inicialmente se encuentra este deporte.
Cuantas y cuales carreras se podrán insertar en un nuevo calendario para lo que resta del 2020, depende enteramente de los organizadores y su decisión de llevarlas cabo, ya de un día o por etapas, acorde con los días disponibles a partir del 1 de agosto -para las carreras Word Tour- o después del 1 de julio para competencias que no pertenecen a la máxima categoría, en la cual pueden competir tanto equipos Pro-Continentales como World Tour, entendiendo que para los ciclistas es indispensable contar por lo menos, con UN MES para entrenar en carretera y correr, antes de abordar una carrera de tamaña exigencia como el Tour de Francia.
Colombia a la expectativa
El ciclismo colombiano se encuentra igualmente inmerso en la misma situación de un calendario incierto, primero dependiendo también de la evolución de la pandemia y luego de la decisión gubernamental en cuanto a extender cuarentenas y normas referentes a eventos que generan aglomeraciones y el ciclismo es uno de ellos.
Todo indica que también aquí en Colombia, a pesar de que junio y julio podrían ser meses para realizar algunos eventos, sería posible pensar en julio o de lo contrario, hasta después del 1 de agosto junto al calendario mundial, aceptando que por ahora las carreras básicas de nuestro ciclismo (Vuelta a Colombia 21 al 30 de agosto) y (Clásico RCN del 18 al 27 Septiembre) coinciden respectivamente por 3 días con el comienzo del Tour-La Vuelta–mientras el RCN coincide también pero con los 3 últimos días del Tour.
Sin embargo, los organizadores de las dos carreras han manifestado que no tendrían inconveniente para adelantar o posponer sus carreras de acuerdo a las mejores conveniencias para todos pues también aquí la Vuelta de la Juventud, Vuelta a Colombia Femenina, vueltas regionales (Valle, Tolima, Cundinamarca, Antioquia, Boyacá), Vuelta del Porvenir y Futuro son competencias que aspiran seguramente a incluirse en un posible calendario hasta finales de noviembre.
Igual que sucederá en Suiza con la UCI, en Colombia la FCC y sus ligas deberán sentarse a elaborar el mejor calendario posible con la ilusión de poder convertir en realidad lo que inicialmente quede en el papel, pero conscientes de que es el coronavirus quien dictará las condiciones para lograrlo, tanto en Colombia como en el mundo.
La prueba por etapas gallega, O Gran Camiño, cambia de fechas pero mantiene la esencia que le ha caracterizado en ediciones anteriores: terrenos adversos, trampas cercas de meta y dos etapas de montaña para una carrera que premiará a los mejores escaladores. En competencia estarán tres colombianos: Iván Ramiro Sosa (Kern Pharma), Jesús David Peña (Efapel Cycling) y Santiago Mesa (Anicolor / Campicarn).
Sólo cuatro ediciones han bastado para situar de nuevo a Galicia en el primer plano del ciclismo internacional y es por eso que entre sus estrellas estarán, el británico Adam Yates (UAE Team Emirates – XRG) y el español Iván Romeo (Movistar Team).
Asimismo, harán presencia tres latinoamericanos más: el guatemalteco Sergio Chumil (Burgos Burpellet BH), el uruguayo Eric Antonio Fagúndez (Burgos Burpellet BH) y el argentino Tomas Contte (Aviludo – Louletano – Loulé).
La novel carrera española comenzará este martes con una crono de 15 kilómetros en Torre de Hércules, siguiendo con dos etapas similares repletas de repechos cerca de meta y finalizando con los días más exigentes.
El cuarto capítulo se disputará el viernes con la subida a la cima del Alto de Cabeza de Meda después de un primer ascenso por la vertiente contraria y el sábado se cerrará la carrera en lo alto del corto pero impactante Monte Trega de A Guarda después de un doble paso por el Alto da Valga.
Como es costumbre, la redacción de RMC hace un resumen de la actuación de los ciclistas colombianos alrededor del mundo, con los escarabajos que compitieron el fin de semana en carreras disputadas en Italia, España, Portugal y Turquía.
Para resaltar el top 10 del boyacense Adrián Bustamante en la Clásica Viana do Castelo, carrera portuguesa de un día, perteneciente al calendario luso.
A continuación, la Revista Mundo Ciclístico les presenta los resultados de varias competencias disputadas en diferentes países europeos que contaron con la participación de los pedalistas nacionales.
Resultados Città di San Vendemiano – GP Industria & Commercio (Italia) *Carrera de un día (171,6 km)
1
Jan Michal Jackowiak
Bahrain Victorious Development Team
3:50:11
2
Diego Nembrini
General Store – Essegibi – F.Lli Curia
0:40
3
Alessandro Cattani
Team Technipes #inEmiliaRomagna Caffè Borbone
,,
4
David Zanutta
XDS Astana Development Team
,,
5
Simone Zanini
XDS Astana Development Team
,,
29
Juan Diego Quintero
Petrolike
1:26
64
Juan Miguel Díaz
UC Mónaco
1:47
67
Kevin Estupiñán
UC Mónaco
4:30
Resultados Clásica de Pascua (España) *Carrera de un día (166,4 km)
1
Mats Wenzel
Equipo Kern Pharma
4:01:22
2
Javier Cubillas
Movistar Team Academy
m.t.
3
Jesús Herrada
Burgos Burpellet BH
0:06
4
Maksym Bilyi
Club Ciclista Padronés – Cortizo
0:43
5
Mario Aparicio
Burgos Burpellet BH
0:46
70
Kevin Velásquez
Telco – On Clima – Osés
11:26
73
Andrés Mancipe
ODL Team – Lasal Cocinas
11:54
74
Iván Ramiro Sosa
Equipo Kern Pharma
12:02
Resultados Clásica Viana do Castelo (Portugal) *Carrera de un día (172,2 km)
1
Diogo Narciso
Credibom – LA Alumínios – Marcos Car
4:11:26
2
Tomas Contte
Aviludo – Louletano – Loulé
0:16
3
Francisco Campos
Team Tavira
0:16
4
Leangel Linarez
Tavfer – Ovos Matinados – Mortágua
0:16
5
Miguel Salgueiro
Team Tavira
0:16
9
Adrián Bustamante
Gi Group Holding – Simoldes – UDO
0:22
25
Santiago Mesa
Anicolor / Campicarn Cycling Team
3:29
Resultados Tour de Mersín (Turquía) *Carrera de cuatro días
Hay victorias que se celebran, y hay otras que se parecen a una resurrección. La de Wout van Aert en la París-Roubaixfue exactamente eso: una escena salida de El Renacido, la película de Alejandro González Iñárritu, en la que un trampero y explorador del siglo XIX no sobrevive porque la vida o la suerte le sonrían, sino porque se niega a morir antes de tiempo.
Durante meses, el belga pareció arrastrarse entre la niebla de las caídas, la presión, las dudas y esas derrotas incómodas para un campeón de su talla. Pero este domingo, en el infierno de los adoquines, volvió del frío, del dolor de la maldita caída en La Vuelta 2024 y de sus propios fantasmas para firmar en el añejo velódromo de Roubaix una de las victorias más impresionantes, emotivas y redentoras de su ya brillante carrera.
Fue en el sector 12, entre Auchy-lez-Orchies y Bersée, donde Wout van Aert decidió que ya había esperado suficiente. En uno de esos tramos donde París-Roubaix se vuelve más infernal que ninguna otra carrera en el universo, el belga tomó la iniciativa, endureció la prueba, se sacudió a Pedersen y se llevó al alienígena Tadej Pogacar soldado a su rueda.
Ahí empezó a tomar forma la batalla que todos soñábamos: dos gigantes solos frente al adoquín, midiéndose a golpe de pedales, dos pura sangre cabeza a cabeza, todavía con casi 100 kilómetros y un mar de piedras por delante.
En El Renacido, Hugh Glass es despedazado por un oso, enterrado vivo, lanzado al abismo con su caballo y obligado a atravesar a pie un desierto de hielo y temperaturas bajo cero. Así también Pogacar y Van der Poel parecieron quedar a merced del infierno en plena París-Roubaix.
El esloveno vio cómo un pinchazo, cuando aún faltaban cerca de 120 kilómetros, amenazaba con desbaratar su ambición, mientras que el neerlandés, triple campeón defensor, sufrió una avería mecánica en el temible Bosque de Arenberg que lo obligó a perseguir durante buena parte de la jornada. A uno lo golpeó la mala fortuna; al otro, el corazón mismo del adoquín. Y, sin embargo, ambos siguieron avanzando como sobrevive Glass en la novela de Michael Punke: heridos, exhaustos, empujados al límite, pero con el orgullo intacto, ese que le impide a un ciclista de verdad abandonar una carrera.
Como Hugh Glass y John Fitzgerald persiguiéndose a través de la inmensidad salvaje de Wyoming, Montana y Dakota del Norte, también Wout van Aert y Tadej Pogacar se fueron cazando el uno al otro a través del infierno de París-Roubaix: dos gigantes empujados por el orgullo, la obsesión y la necesidad de sobrevivir al día más cruel del ciclismo. Pero en el viejo velódromo de Roubaix, allí donde los héroes dejan de ser hombres comunes para convertirse en leyenda, fue el belga quien logró doblegar a su rival y salir con vida de la batalla.
Y así como Glass terminó inspirando relatos que atravesaron generaciones hasta convertirse en novela y cine, también Van Aert firmó una victoria destinada a perdurar en la memoria del ciclismo, una de esas que se cuentan durante décadas porque no solo coronan a un campeón: también alimentan los mitos.
Cuando Wout van Aert cruzó la meta en el velódromo de Roubaix, ya no levantó solo los brazos de un campeón que acababa de sobrevivir al infierno. Levantó también el recuerdo de un amigo que nunca salió de allí. Su gesto hacia el cielo tuvo el peso de la memoria y del dolor que permanece: el de Michael Goolaerts, su compañero y amigo que en la París-Roubaix del 2018 y con solo 23 años encontró en estos mismos adoquines su último día. Ocho años después, Van Aert convirtió su victoria en homenaje, y en medio de la gloria le recordó al ciclismo que hay triunfos que no terminan en la línea de meta.
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