Con la cadena de ALMACENES ÉXITO y su producto TAEQ como anfitriones de la entrevista exclusiva con la Revista Mundo Ciclístico, Egan Bernal, estuvo dialogando con nuestro director Héctor Urrego Caballero y se refirió a lo que ha sido su regreso a las competencias en Dinamarca y Alemania, además de contar todos los por menores de su retorno a Europa.
RMC. ¿Cómo fue el regreso a las competencias?
“Estaba nostálgico, una sensación poco rara, quería estar más contento, pero me sentí un poco achicopalado. La verdad me sentí medio achantado, en los primero 10 kilómetros estaba asustadísimo, pero entre la adrenalina de la carrera, ya después como si nada”.
RMC. ¿Cómo convenció a la escuadra británica de volver a correr?
“Me tocó presionar al equipo a tope… Cuando llegué acá no me iban a dejar competir. Vine a Mónaco a hacer la recuperación y a pensar en el otro año. Como iba evolucionando tan rápido y con todas las ganas que le echamos con mi familia, con todo mi entorno, cuando me vi en buena forma, empecé a presionar más a todo el equipo, al manager que me dejaran competir”.
RMC. ¿Cuéntenos detalles de su primera carrera en Europa?
“Ya el hecho de estar vivo es ganancia, podría estar muerto. Partamos de la premisa que yo en este momento podría estar en una tumba. Antes de la carrera me sentía vulnerable. No quería defraudar a los compañeros, no me quería defraudar a mí mismo. Por fin se decidió que iba a competir en Dinamarca, una carrera super dura. Les dije a los de mi equipo que quería trabajar, quería apoyar, no quería ser uno más. Tenía miedo de no poder terminar la carrera, estando último en el lote sin poder hacer nada y pude hacerlo, aportando”.
RMC. ¿Qué balance puede hacer del Tour de Alemania?
“Lo que más me costó fue el ritmo. Yo no me veía tirando del lote, eso no estaba en mi cabeza. Al inicio yo estaba asustado, después pensaba que no iba a ser capaz y ya después uno se siente orgulloso. No estaba en mi cabeza verme tirando, pero después de tirar a tope pude contra la fuga y eso me da mucho orgullo”.
RMC. ¿Cómo ve su nivel actual?
“No sé qué porcentaje estaría en este momento, pero estoy en el punto en el que termino carreras, estoy ahí, pero me hace falta un poquito para marcar diferencia, para estar en el grupo de los buenos. Pero vamos por un buen camino. Estoy positivo y quiero mantenerme así”.
RMC. ¿Cómo le pareció el Tour de Francia 2022?
“Al inicio pensé que lo ganaba Pogacar, es el mejor ciclista que hay en la actualidad y hasta el momento no había mostrado debilidad. Vingegaard mostró que tenía un gran equipo. Los dos son buenos corredores, pero lastimosamente gana uno, estamos en el más alto nivel”.
Dante y Virgilio llegan a la puerta del Infierno en el Canto III de La Divina Comedia. Ante la puerta del reino de los condenados, leen la inscripción: «Abandonad toda esperanza, los que entráis aquí”. Mathieu Van der Poel y Tadej Pogacar llegarán este domingo ante las puertas del infierno de París-Roubaix, pero la inscripción dirá: “Aquí Mathieu ganó su cuarto adoquín consecutivo y entró al Olimpo de los dioses de Roubaix” o “Aquí el extraterrestre Pogacar ganó su primera piedra para aumentar su leyenda”.
Para los amantes del fútbol americano es el Superbowl, para los de la F1 el GP de Mónaco, para los del fútbol me imagino será la final de la Copa del Mundo, para los del béisbol la Serie Mundial, para nosotros es París-Roubaix, la esencia más pura de este deporte vive en cada milímetro de esos infernales adoquines, ahí habitan nuestros ángeles y nuestros demonios, por eso quizá París-Roubaix lo es todo a la vez para el ciclismo, el infierno, el purgatorio y el cielo mismo para el campeón cuando tras casi 300 kilómetros de barro y piedras levanta el trofeo en el legendario velódromo de Roubaix.
En su periplo por el infierno de La Divina Comedia, Dante y Virgilio se encuentran con que la puerta la guarda Cerbero, un can de tres cabezas o mejor para este domingo tres adoquines. Poggy y su todopoderoso UAE Team Emirates no se encontrarán con un perro guardián monstruoso, pero sí con un gigante neerlandés, ese que guarda la puerta entre Poggy y su ansiado adoquín.
Pero guardemos ya la obra maestra de Dante Alighieri en la biblioteca y vayamos al grano o mejor al adoquín. Mathieu van der Poel ha ganado la París-Roubaix tres veces (2023, 2024 y 2025), se dice rápido, pero el nieto de Poulidor ha atravesado tres veces el infierno logrando un histórico triplete consecutivo. El del Alpecin igualó el año pasado a mi adorado Francesco Moser (no te lo perdonaré nunca Mateo) y se puso a uno solo de igualar a los legendarios Roger de Vlaeminck y Tom Boonen.
En la otra esquina, el marciano Pogacar, que en esta primavera gritó finalmente campeón en Sanremo tras lo que pareció una eternidad, pero que en realidad fueron seis años de intentos fallidos para un tipo que aunque no lo diga abiertamente y como toda leyenda deportiva a lo largo de la historia, odia perder. Milano-Sanremo parecía la niña bonita del barrio que el esloveno con su cara de mansa paloma pero actitud de Jack el Destripador no lograba conquistar. Para esta temporada Poggi adoptó el look de chico malo rapero americano y ahí sí la Classicissima cayó rendida a sus pies. Una metáfora un poco machista, lo sé, pero muy de la vida real, pido excusas de antemano.
Lo mismo pasó en Flandes donde ni la localía de Mateo, ni las miles de banderas amarillas con el león negro ondeando al viento, ni el Kapelmuur, ni el Paterberg, ni el Koppenberg, ni el muro de Berlín si hubiera estado en el recorrido, pudieron evitar el segundo monumento al hilo del esloveno en este 2026 y su tercera victoria en De Ronde. La facilidad con la que el E.T. de Eslovenia doblegó a Mathieu asustó a todos, pues hasta ese domingo todos veíamos al neerlandés como la única barrera de contención posible en las clásicas ante el poderío avasallador de un corredor que en poco más de cinco años ha construido una leyenda que será recordada por los siglos de los siglos, amén.
Los amantes del espectáculo y las rivalidades encarnizadas cruzamos los dedos, o los cuernos, para que Wout Van Aert, resucitado de las cenizas en Sanremo para meterse al podio y cuarto en Flandes reencuentre su fenomenal golpe de pedal y pueda contra su rodilla, Pippo Ganna se acuerde que es el dueño del Récord de la Hora y busque su primer podio para honrar a Coppi y a Moser de paso, Van Baarle aproveche los galones de capitán en el Soudal y el siempre combativo Mads Pedersen, que el año pasado completó el podio al lado de sus infernales majestades, tengan también algo por decir en el más infernal de los domingos. Evenepoel, mientras tanto, lo verá por TV con nosotros los mortales tras probarse a sí mismo en Flandes que puede dar batalla por los monumentos. Quizá tenga que preparar su próxima rabieta del Giro o del Tour, ahí está la cuestión.
Este domingo el planeta ciclismo y todos los que lo habitamos nos vamos para el infierno, pero tranquilos, no recen por nuestras almas, es el único día que somos felices allí.
En un final pasado por la lluvia, Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) defendió su liderato en la última jornada y se consagró campeón de la edición 65 de la Vuelta al País Vasco. El joven corredor francés, que mostró su supremacía en las jornadas montañosas, terminó ganando tres etapas en la denominada Itzulia.
El podio de la ronda vasca lo completaron el alemán Florian Lipowitz (Red Bull-BORA-hansgrohe) y el noruego Tobias Halland Johannessen (Uno-X Mobility), quienes terminaron en el 2° y 3°, puesto respectivamente.
En cuanto a los colombianos, el mejor fue el huilense Harold Tejada (XDS Astana Team) quien pasó un día difícil en la última jornada, reportándose en la casilla 53° a más de 20 minutos del ganador, lo que le significó salir del top 10 de la general.
La lluviosa jornada final concluyó con otro duelo entre los clasicómanos y los escaladores donde Brandon Rivera fue uno de los protagonistas de la fuga inicial, sin embargo, el zipaquireño del Ineos Grenadiers cedió en la fase definitiva y llegó en el puesto 34° a 9:53.
La última etapa de la carrera española la ganó el estadounidense Andrew August (INEOS Grenadiers), quien terminó llevándose la victoria en los últimos 135,2 kilómetros.
Como un homenaje a todos los pedalistas suramericanos que han logrado finalizar uno de los monumentos más difíciles en la historia del ciclismo, conocido como el ‘Infierno del Norte‘, le presentamos a todos nuestros lectores el listado con los corredores de la región que han entrado en la historia de las París-Roubaix, como los únicos ciclistas de Suramérica en terminar la ‘Clásica de Clásicas‘. Hasta el momento es una carrera que jamás ha tenido un podio de un latinoamericano.
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