Una vez terminados certámenes como la Vuelta a Colombia seguramente resulta fácil – pero no es así -, referirse a propósito de todo lo que rodea esta clase de eventos ciclísticos. Veamos:
No parece complicado, a la vista de todo lo sucedido, decir que al campeón Miguel Ángel López le ha resultado fácil ganar de la manera arrolladora como lo muestra el resultado y sin embargo, la realidad es que todo resulta más difícil para los campeones de este y de cualquier deporte porque solo ellos y su entorno- ya deportivo o familiar- saben lo que ha costado en tiempo, esfuerzo, sacrificio, llegar a este nivel y obtener esta clase de resultados para ser campeón, o igualmente hacer parte de un podio u ocupar un puesto en el famoso top 10.
También resulta fácil para algunos estigmatizar y hasta ofender a ciclistas, equipos y patrocinadores de quienes fueron vencidos por el gran campeón Miguel Ángel López, argumentando el “nivel tan bajo” del ciclismo colombiano, olvidándose también premeditadamente que hombres como Santiago Botero, Félix Cárdenas, Óscar Sevilla en su momento también regresaron al país y mantuvieron el nivel alcanzado en Europa, siguieron viviendo y siendo en Colombia los profesionales que eran en la máxima categoría del ciclismo, lo que les permitió también ganar ampliamente la Vuelta a Colombia, el Clásico RCN, y todo lo que se propusieron.
Ellos antes y ahora Miguel Ángel, se han seguido entrenando, cuidando, alimentando, sacrificando y compitiendo de la misma manera que lo han hecho por años en el mundo al que han pertenecido y se han convertido en referencias para los jóvenes ciclistas que corren en Colombia queriendo ser como ellos, anhelando un día superarlos, convirtiéndolos en “objetivo militar del ciclismo”.
Soy el primero en aplaudir y reconocer la victoria deMiguel Ángel López en la Vuelta a Colombia así como su decisión de correr en nuestro país, en un equipo colombiano e invito a no olvidar que sus éxitos han permitido calificarlo como uno de los mejores ciclistas del mundo, campeón de grandes carreras, ganador de brillantes etapas y ocupante de podio en las mas grandes (Giro y Vuelta) que ha pertenecido a la máxima categoría del ciclismo hasta hace menos de un año y actualmente se encuentra gozando “la edad de oro” del ciclista, lo que asegura para su futuro más y mejores conquistas ya sea en Colombia o en el exterior.
Por fortuna, estos mismos grandes campeones y quienes nos han visitado- desde hace muchos años-, no han dudado en ningún momento en reconocer y elogiar el ivel con el que se corre en el país, el mismo en el que se forman y han hecho su “bachillerato” las estrellas mundiales de que hemos disfrutado, sin dejar de saber y reconocer que por múltiples y obvias razones que el nivel del ciclismo World Tour, o sea “la Universidad”, tenga un nivel superior .
Basta solamente recordar a quienes se han impuesto en las tres versiones del Tour Colombia que se realizaron hasta 2019 o quienes han dominado los últimos Campeonatos Nacionales de ruta en nuestro país: Egan Bernal, Nairo Quintana, Miguel Ángel López, Daniel Felipe Martínez, Esteban Chaves. Todos ellos, corredores Colombianos pertenecientes al exclusivo club del World Tour….!!!!!
Con esto finalizo, acudiendo a una frase de corte político: Suficiente ilustración. Y agrego un reconocimiento a la FCC por haber llevado a buen puerto una versión más de la carrera madre del ciclismo colombiano, saludando a Miguel Ángel López con la ya conocida pancarta: bienvenido campeón.
La prueba por etapas gallega, O Gran Camiño, cambia de fechas pero mantiene la esencia que le ha caracterizado en ediciones anteriores: terrenos adversos, trampas cercas de meta y dos etapas de montaña para una carrera que premiará a los mejores escaladores. En competencia estarán tres colombianos: Iván Ramiro Sosa (Kern Pharma), Jesús David Peña (Efapel Cycling) y Santiago Mesa (Anicolor / Campicarn).
Sólo cuatro ediciones han bastado para situar de nuevo a Galicia en el primer plano del ciclismo internacional y es por eso que entre sus estrellas estarán, el británico Adam Yates (UAE Team Emirates – XRG) y el español Iván Romeo (Movistar Team).
Asimismo, harán presencia tres latinoamericanos más: el guatemalteco Sergio Chumil (Burgos Burpellet BH), el uruguayo Eric Antonio Fagúndez (Burgos Burpellet BH) y el argentino Tomas Contte (Aviludo – Louletano – Loulé).
La novel carrera española comenzará este martes con una crono de 15 kilómetros en Torre de Hércules, siguiendo con dos etapas similares repletas de repechos cerca de meta y finalizando con los días más exigentes.
El cuarto capítulo se disputará el viernes con la subida a la cima del Alto de Cabeza de Meda después de un primer ascenso por la vertiente contraria y el sábado se cerrará la carrera en lo alto del corto pero impactante Monte Trega de A Guarda después de un doble paso por el Alto da Valga.
Como es costumbre, la redacción de RMC hace un resumen de la actuación de los ciclistas colombianos alrededor del mundo, con los escarabajos que compitieron el fin de semana en carreras disputadas en Italia, España, Portugal y Turquía.
Para resaltar el top 10 del boyacense Adrián Bustamante en la Clásica Viana do Castelo, carrera portuguesa de un día, perteneciente al calendario luso.
A continuación, la Revista Mundo Ciclístico les presenta los resultados de varias competencias disputadas en diferentes países europeos que contaron con la participación de los pedalistas nacionales.
Resultados Città di San Vendemiano – GP Industria & Commercio (Italia) *Carrera de un día (171,6 km)
1
Jan Michal Jackowiak
Bahrain Victorious Development Team
3:50:11
2
Diego Nembrini
General Store – Essegibi – F.Lli Curia
0:40
3
Alessandro Cattani
Team Technipes #inEmiliaRomagna Caffè Borbone
,,
4
David Zanutta
XDS Astana Development Team
,,
5
Simone Zanini
XDS Astana Development Team
,,
29
Juan Diego Quintero
Petrolike
1:26
64
Juan Miguel Díaz
UC Mónaco
1:47
67
Kevin Estupiñán
UC Mónaco
4:30
Resultados Clásica de Pascua (España) *Carrera de un día (166,4 km)
1
Mats Wenzel
Equipo Kern Pharma
4:01:22
2
Javier Cubillas
Movistar Team Academy
m.t.
3
Jesús Herrada
Burgos Burpellet BH
0:06
4
Maksym Bilyi
Club Ciclista Padronés – Cortizo
0:43
5
Mario Aparicio
Burgos Burpellet BH
0:46
70
Kevin Velásquez
Telco – On Clima – Osés
11:26
73
Andrés Mancipe
ODL Team – Lasal Cocinas
11:54
74
Iván Ramiro Sosa
Equipo Kern Pharma
12:02
Resultados Clásica Viana do Castelo (Portugal) *Carrera de un día (172,2 km)
1
Diogo Narciso
Credibom – LA Alumínios – Marcos Car
4:11:26
2
Tomas Contte
Aviludo – Louletano – Loulé
0:16
3
Francisco Campos
Team Tavira
0:16
4
Leangel Linarez
Tavfer – Ovos Matinados – Mortágua
0:16
5
Miguel Salgueiro
Team Tavira
0:16
9
Adrián Bustamante
Gi Group Holding – Simoldes – UDO
0:22
25
Santiago Mesa
Anicolor / Campicarn Cycling Team
3:29
Resultados Tour de Mersín (Turquía) *Carrera de cuatro días
Hay victorias que se celebran, y hay otras que se parecen a una resurrección. La de Wout van Aert en la París-Roubaixfue exactamente eso: una escena salida de El Renacido, la película de Alejandro González Iñárritu, en la que un trampero y explorador del siglo XIX no sobrevive porque la vida o la suerte le sonrían, sino porque se niega a morir antes de tiempo.
Durante meses, el belga pareció arrastrarse entre la niebla de las caídas, la presión, las dudas y esas derrotas incómodas para un campeón de su talla. Pero este domingo, en el infierno de los adoquines, volvió del frío, del dolor de la maldita caída en La Vuelta 2024 y de sus propios fantasmas para firmar en el añejo velódromo de Roubaix una de las victorias más impresionantes, emotivas y redentoras de su ya brillante carrera.
Fue en el sector 12, entre Auchy-lez-Orchies y Bersée, donde Wout van Aert decidió que ya había esperado suficiente. En uno de esos tramos donde París-Roubaix se vuelve más infernal que ninguna otra carrera en el universo, el belga tomó la iniciativa, endureció la prueba, se sacudió a Pedersen y se llevó al alienígena Tadej Pogacar soldado a su rueda.
Ahí empezó a tomar forma la batalla que todos soñábamos: dos gigantes solos frente al adoquín, midiéndose a golpe de pedales, dos pura sangre cabeza a cabeza, todavía con casi 100 kilómetros y un mar de piedras por delante.
En El Renacido, Hugh Glass es despedazado por un oso, enterrado vivo, lanzado al abismo con su caballo y obligado a atravesar a pie un desierto de hielo y temperaturas bajo cero. Así también Pogacar y Van der Poel parecieron quedar a merced del infierno en plena París-Roubaix.
El esloveno vio cómo un pinchazo, cuando aún faltaban cerca de 120 kilómetros, amenazaba con desbaratar su ambición, mientras que el neerlandés, triple campeón defensor, sufrió una avería mecánica en el temible Bosque de Arenberg que lo obligó a perseguir durante buena parte de la jornada. A uno lo golpeó la mala fortuna; al otro, el corazón mismo del adoquín. Y, sin embargo, ambos siguieron avanzando como sobrevive Glass en la novela de Michael Punke: heridos, exhaustos, empujados al límite, pero con el orgullo intacto, ese que le impide a un ciclista de verdad abandonar una carrera.
Como Hugh Glass y John Fitzgerald persiguiéndose a través de la inmensidad salvaje de Wyoming, Montana y Dakota del Norte, también Wout van Aert y Tadej Pogacar se fueron cazando el uno al otro a través del infierno de París-Roubaix: dos gigantes empujados por el orgullo, la obsesión y la necesidad de sobrevivir al día más cruel del ciclismo. Pero en el viejo velódromo de Roubaix, allí donde los héroes dejan de ser hombres comunes para convertirse en leyenda, fue el belga quien logró doblegar a su rival y salir con vida de la batalla.
Y así como Glass terminó inspirando relatos que atravesaron generaciones hasta convertirse en novela y cine, también Van Aert firmó una victoria destinada a perdurar en la memoria del ciclismo, una de esas que se cuentan durante décadas porque no solo coronan a un campeón: también alimentan los mitos.
Cuando Wout van Aert cruzó la meta en el velódromo de Roubaix, ya no levantó solo los brazos de un campeón que acababa de sobrevivir al infierno. Levantó también el recuerdo de un amigo que nunca salió de allí. Su gesto hacia el cielo tuvo el peso de la memoria y del dolor que permanece: el de Michael Goolaerts, su compañero y amigo que en la París-Roubaix del 2018 y con solo 23 años encontró en estos mismos adoquines su último día. Ocho años después, Van Aert convirtió su victoria en homenaje, y en medio de la gloria le recordó al ciclismo que hay triunfos que no terminan en la línea de meta.
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