La medallista mundial de pista, Martha Bayona, que asumió su suspensión de 18 meses impuesta por la Unión Ciclista Internacional (UCI), señaló que nunca tuvo la intención de evadir controles antidopaje ni mucho menos hacer trampa.
“Siempre he defendido un deporte limpio y he colaborado con el sistema antidopaje. Los hechos que dieron lugar a esta sanción fueron errores humanos, cometidos en un periodo particularmente complejo de mi vida, y los asumo con responsabilidad y con la cabeza en alto”, dijo Bayona en un comunicado.
La pedalista de 30 años, que se destacó en el ciclismo de pista y estuvo en el selecto grupo de las mejores velocistas del mundo en las últimas temporadas, se le halló culpable de una infracción de las normas antidopaje debido a tres fallos de localización en un período de 12 meses.
“Asumiré las consecuencias de este proceso con respeto, aprendizaje y fortaleza. Mi compromiso con el deporte limpio sigue intacto, y mi motivación por volver más fuerte, más consciente y más humana también. Gracias a quienes han estado conmigo, a quienes han entendido que detrás del uniforme hay una persona, y a quienes siguen creyendo en el deporte con valores”, concluyó la pedalista colombiana.
Comunicado Completo de Martha Bayona
“Quiero dirigirme a la opinión pública para aclarar mi situación y compartir, con total honestidad, el momento que estoy atravesando.
Recientemente, el Tribunal Antidopaje de la UCI emitió una decisión dentro del proceso disciplinario que enfrento por fallos de localización. Respeto la decisión del Tribunal, aunque no ha sido un camino fácil, ni en lo deportivo ni en lo personal.
Quiero dejar algo muy claro: nunca fue mi intención evadir controles, ni mucho menos hacer trampa. A lo largo de todo este proceso, la propia UCI reconoció que “bajo ninguna circunstancia considera que intenté evadir pruebas ni cuestiona mis esfuerzos o compromiso con las reglas antidopaje. Eso, para mí, es fundamental aclararlo públicamente.
Siempre he defendido un deporte limpio y he colaborado con el sistema antidopaje. Los hechos que dieron lugar a esta sanción fueron errores humanos, cometidos en un periodo particularmente complejo de mi vida, y los asumo con responsabilidad y con la cabeza en alto.
Durante este proceso he vivido uno de los años más difíciles a nivel personal: la suspensión provisional, la imposibilidad de competir, soledad y falta de acompañamiento institucional y una fuerte carga emocional. A esto se sumó la muerte de mi padre, un golpe profundamente doloroso que marcó un antes y un después en mi vida.
En medio de esta etapa, y aprovechando el tiempo de suspensión provisional, tomé también la decisión de someterme a una cirugía que venía posponiendo desde hace más de dos años, precisamente porque mi prioridad siempre había sido competir y cumplir con mis compromisos deportivos. Fue una decisión pensada desde la salud, el bienestar y la responsabilidad con mi cuerpo y con mi futuro como atleta.
Este proceso me ha recordado que, más allá de los resultados y las medallas, los deportistas somos personas: entrenamos al límite, sí, pero también somos vulnerables, atravesamos duelos, dificultades mentales y momentos de quiebre. Reconocerlo no es una debilidad, es un acto de honestidad. Asumiré las consecuencias de este proceso con respeto, aprendizaje y fortaleza. Mi compromiso con el deporte limpio sigue intacto, y mi motivación por volver más fuerte, más consciente y más humana también.
Gracias a quienes han estado conmigo, a quienes han entendido que detrás del uniforme hay una persona, y a quienes siguen creyendo en el deporte con valores”.