Cinco corredores colombianos tomarán la partida este sábado en Burgos para enfrentar la 75ª edición de la Vuelta a España. Competencia que no queda en manos de un colombiano desde 2016, cuando Nairo Quintana se coronó campeón y Esteban Chaves ocupó la tercera posición en un histórico podio final en Cibeles.
En Revista Mundo Ciclístico les presentamos un análisis de la forma en la que llegan cada uno de los cinco ‘escarabajos’ a la ronda ibérica y los roles que desempeñarán en sus respectivos equipos en la última gran vuelta de la temporada, teniendo como referencia su desempeño y antecedentes en competencia en los últimos meses.
Con su continuidad definida dos temporadas más en el Movistar Team y un equipo a su disposición para entrar en la búsqueda de las posiciones de privilegio llega Miguel Ángel López a Burgos para tomar la partida de su quinta ronda ibérica con un antecedente muy importante, el de Pesca es el último colombiano que ha logrado subir al podio final de esta prueba, con su tercera posición en 2018.
El escalador boyacense que el presente año ha festejado dos títulos en la Vuelta a Andalucía y el Mont Ventoux DC, espera encontrar mejor suerte en la Vuelta que con la que contó en el Tour, donde abandonó previo a la etapa 19, para tomar un respiro y enfocar su preparación en la última gran vuelta de la temporada, a la que llega como uno de los más serios aspirantes a la victoria final.
Rodeado de un equipo de lujo y con grandes aspiraciones de completar la triple corona; Giro-Tour-Vuelta, estará Egan Bernal en la última prueba de tres semanas del 2021. El campeón del Giro de Italia el presente año, será la estrella más rutilante del INEOS Grenadiers, en el que estará acompañado por el campeón olímpico y actual subcampeón de la Vuelta Richard Carapaz y el británico Adam Yates.
El título en la ‘Corsa Rosa’, junto a los podios en Strade Bianche, el Tour de la Provence y el Trofeo Laigueglia, son los resultados más importantes del zipaquireño de 22 años en la actual temporada. Bernal viene de disputar la Clásica San Sebastián donde ocupó la posición 16° y más recientemente la Vuelta a Burgos, donde sufrió caída y no pudo tener el brillo esperado, llega a territorio burgalés como gran aspirante a quedarse con ‘La Roja’.
Uno de los velocistas a referenciar en las previsibles 8 llegadas masivas que tendrá la edición 2021 de la Vuelta será el colombiano Sebastián Molano. Corredor que viene en un nivel estelar y con la confianza suficiente que le otorgan sus dos triunfos parciales en la Vuelta a Burgos la semana anterior.
El boyacense que disputará su tercera ronda española consecutiva, será junto a Matteo Trentin la principal carta del UAE Team Emirates para los remates al sprint, donde el de Paipa ha mostrado gran capacidad. En lo que va del 2021, Molano que cumplió con buenas figuraciones en al Giro de Italia, -donde fue hombre de apoyo- acumula 6835 kilómetros en 43 días de competencia.
Como colíder del Qhubeka NextHash junto a Fabio Aru que -dará por concluida su carrera deportiva al finalizar esta prueba- estará en acción en la última gran vuelta del año el escalador colombiano Sergio Henao, que luego de recuperarse plenamente de la lesión sufrida en el Tour de Francia, donde lució vigente y en plenitud de capacidades, llega a Burgos con expectativas de buscar triunfos parciales y porque no una buena figuración en la general.
Henao que poco a poco ha venido recuperando la confianza para encontrar su mejor versión, ha logrado obtener resultados importantes en 2021 como; el Top 20 en París Niza, la octava casilla enCoppi e Bartali y una loable casilla 21 en el Tour de Francia, actuaciones que lo han consolidado como líder natural del conjunto sudafricano en las principales competencias de la temporada.
El gran debutante colombiano en la Vuelta a España y en grandes vueltas de tres semanas será el joven escalador boyacense Diego Camargo, corredor que en su primera temporada con la divisa norteamericana incursionará en una gran vuelta, como escudero de lujo en la montaña para el británico Hugh Carthy que es uno de los llamados a disputar las posiciones de privilegio.
A pesar de no haber tenido un amplio rodaje en su primer año en el WT, EF Education Nippo ha depositado la confianza en el oriundo de Tuta para disputar esta prueba. El escalador de 23 años que es el vigente subcampeón Nacional de CRI, ha sido aportante desde su labor como gregario en competencias como la Vuelta a Cataluña, la Vuelta al País Vasco y el Tour de Romandía, para los principales jefes de filas de su equipo, labor que se espera desarrolle en los próximos 21 días de carrera.
Hay victorias que se celebran, y hay otras que se parecen a una resurrección. La de Wout van Aert en la París-Roubaixfue exactamente eso: una escena salida de El Renacido, la película de Alejandro González Iñárritu, en la que un trampero y explorador del siglo XIX no sobrevive porque la vida o la suerte le sonrían, sino porque se niega a morir antes de tiempo.
Durante meses, el belga pareció arrastrarse entre la niebla de las caídas, la presión, las dudas y esas derrotas incómodas para un campeón de su talla. Pero este domingo, en el infierno de los adoquines, volvió del frío, del dolor de la maldita caída en La Vuelta 2024 y de sus propios fantasmas para firmar en el añejo velódromo de Roubaix una de las victorias más impresionantes, emotivas y redentoras de su ya brillante carrera.
Fue en el sector 12, entre Auchy-lez-Orchies y Bersée, donde Wout van Aert decidió que ya había esperado suficiente. En uno de esos tramos donde París-Roubaix se vuelve más infernal que ninguna otra carrera en el universo, el belga tomó la iniciativa, endureció la prueba, se sacudió a Pedersen y se llevó al alienígena Tadej Pogacar soldado a su rueda.
Ahí empezó a tomar forma la batalla que todos soñábamos: dos gigantes solos frente al adoquín, midiéndose a golpe de pedales, dos pura sangre cabeza a cabeza, todavía con casi 100 kilómetros y un mar de piedras por delante.
En El Renacido, Hugh Glass es despedazado por un oso, enterrado vivo, lanzado al abismo con su caballo y obligado a atravesar a pie un desierto de hielo y temperaturas bajo cero. Así también Pogacar y Van der Poel parecieron quedar a merced del infierno en plena París-Roubaix.
El esloveno vio cómo un pinchazo, cuando aún faltaban cerca de 120 kilómetros, amenazaba con desbaratar su ambición, mientras que el neerlandés, triple campeón defensor, sufrió una avería mecánica en el temible Bosque de Arenberg que lo obligó a perseguir durante buena parte de la jornada. A uno lo golpeó la mala fortuna; al otro, el corazón mismo del adoquín. Y, sin embargo, ambos siguieron avanzando como sobrevive Glass en la novela de Michael Punke: heridos, exhaustos, empujados al límite, pero con el orgullo intacto, ese que le impide a un ciclista de verdad abandonar una carrera.
Como Hugh Glass y John Fitzgerald persiguiéndose a través de la inmensidad salvaje de Wyoming, Montana y Dakota del Norte, también Wout van Aert y Tadej Pogacar se fueron cazando el uno al otro a través del infierno de París-Roubaix: dos gigantes empujados por el orgullo, la obsesión y la necesidad de sobrevivir al día más cruel del ciclismo. Pero en el viejo velódromo de Roubaix, allí donde los héroes dejan de ser hombres comunes para convertirse en leyenda, fue el belga quien logró doblegar a su rival y salir con vida de la batalla.
Y así como Glass terminó inspirando relatos que atravesaron generaciones hasta convertirse en novela y cine, también Van Aert firmó una victoria destinada a perdurar en la memoria del ciclismo, una de esas que se cuentan durante décadas porque no solo coronan a un campeón: también alimentan los mitos.
Cuando Wout van Aert cruzó la meta en el velódromo de Roubaix, ya no levantó solo los brazos de un campeón que acababa de sobrevivir al infierno. Levantó también el recuerdo de un amigo que nunca salió de allí. Su gesto hacia el cielo tuvo el peso de la memoria y del dolor que permanece: el de Michael Goolaerts, su compañero y amigo que en la París-Roubaix del 2018 y con solo 23 años encontró en estos mismos adoquines su último día. Ocho años después, Van Aert convirtió su victoria en homenaje, y en medio de la gloria le recordó al ciclismo que hay triunfos que no terminan en la línea de meta.
Tras su séptima participación en la París-Roubaix, a Wout van Aert (Team Visma | Lease a Bike) por fin se le dio la victoria en la ‘Clásica de Clásicas’ tras un duelo espectacular con Tadej Pogacar (UAE Team Emirates-XRG).
El todoterreno belga fue el más rápido en un sprint a dos en el legendario velódromo de Roubaix, relegando al campeón del mundo al segundo lugar tras un esfuerzo descomunal en los últimos kilómetros.
El podio lo completó el belga Jasper Stuyven (Soudal Quick-Step), dejando en el cuarto lugar al máximo favorito, el neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin-Premier Tech). El top 5 lo cerró el francés Christophe Laporte (Team Visma | Lease a Bike).
El único colombiano en competencia, el sprinter boyacense Juan Sebastián Molano (UAE Team Emirates) no concluyó la prueba. El pedalista paipano lleva dos ediciones consecutivas sin terminar, de las cuatro en las que ha participado.
En un final pasado por la lluvia, Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) defendió su liderato en la última jornada y se consagró campeón de la edición 65 de la Vuelta al País Vasco. El joven corredor francés, que mostró su supremacía en las jornadas montañosas, terminó ganando tres etapas en la denominada Itzulia.
El podio de la ronda vasca lo completaron el alemán Florian Lipowitz (Red Bull-BORA-hansgrohe) y el noruego Tobias Halland Johannessen (Uno-X Mobility), quienes terminaron en el 2° y 3°, puesto respectivamente.
En cuanto a los colombianos, el mejor fue el huilense Harold Tejada (XDS Astana Team) quien pasó un día difícil en la última jornada, reportándose en la casilla 53° a más de 20 minutos del ganador, lo que le significó salir del top 10 de la general.
La lluviosa jornada final concluyó con otro duelo entre los clasicómanos y los escaladores donde Brandon Rivera fue uno de los protagonistas de la fuga inicial, sin embargo, el zipaquireño del Ineos Grenadiers cedió en la fase definitiva y llegó en el puesto 34° a 9:53.
La última etapa de la carrera española la ganó el estadounidense Andrew August (INEOS Grenadiers), quien terminó llevándose la victoria en los últimos 135,2 kilómetros.
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