Movistar Team comunica este lunes que Leah Thomas (Cupertino, California, USA; 1989) ha firmado un contrato para la temporada 2021 con el conjunto dirigido por Sebastián Unzué, lo que la convierte en la decimocuarta y última corredora de la plantilla telefónica para el curso que viene.
Ciclista desde hace solo siete años, tras haber competido previamente en gimnasia y atletismo, la norteamericana ha desarrollado su talento sobre la bici hasta cotas espectaculares, brillando en los terrenos más diversos.
Buena contrarrelojista -fue 7ª en el Mundial y campeona panamericana en 2019, año en que también se adjudicó la Chrono des Nations-, Thomas ha demostrado buen nivel en recorridos duros. Fue 8ª en la exigente Vuelta a Gran Bretaña de 2019, ganó el también sinuoso Tour de Escocia y sorprendió en este 2020 antes y después del parón: ganó la etapa reina de la Setmana Valenciana, ante las mejores escaladoras, y fue 3ª en la Strade Bianche, por delante de Van der Breggen, Longo Borghini o Uttrup Ludwig.
Leah Thomas: “Todos los contactos que he tenido con el Movistar Team durante estos últimos tiempos me han transmitido siempre sensaciones muy, muy positivas. La imagen que dan es que les importan sus corredoras, que para ellos la plantilla no es un grupo de deportistas intercambiables entre sí. Son gente clara y transparente sobre lo que te pueden aportar y lo que puedes conseguir con ellos. Tengo muchas ganas de formar parte de un equipo como este, que sigue desarrollándose y que, como yo, trata de ser mejor cada día. Y si le sumas que a nivel de material son un equipo del máximo nivel, ¡cómo no aprovechar esta oportunidad!
Sebastián Unzué: “Leah es la pieza que nos faltaba para crear un bloque de plenas garantías. Es una corredora que se defiende no bien, sino muy bien en todos los terrenos: gran contrarrelojista, sólida en recorridos montañosos y finales en alto, destacada en las clásicas… Su valor resulta clave para este equipo. Su presencia nos permitirá arropar aún mejor si cabe a Annemiek y, a la vez, aspirar a grandes resultados en el conjunto del calendario”.
Con el fichaje para 2021 de Leah Thomas, Movistar Team cierra la plantilla más potente y equilibrada de sus cuatro años en la elite -incluidos los dos primeros de la nueva categoría WorldTour-, con seis españolas y hasta nueve nacionalidades distintas en un plantel de 14 ciclistas.
La lista completa es la siguiente: Katrine Aalerud (NOR), Aude Biannic (FRA), Jelena Erić (SRB), Alicia González (ESP), Barbara Guarischi (ITA), Sheyla Gutiérrez (ESP), Sara Martín (ESP), Emma Norsgaard (DEN), Lourdes Oyarbide (ESP), Paula Patiño (COL), Gloria Rodríguez (ESP), Alba Teruel (ESP), Leah Thomas (USA) y Annemiek van Vleuten (NED).
Hay victorias que se celebran, y hay otras que se parecen a una resurrección. La de Wout van Aert en la París-Roubaixfue exactamente eso: una escena salida de El Renacido, la película de Alejandro González Iñárritu, en la que un trampero y explorador del siglo XIX no sobrevive porque la vida o la suerte le sonrían, sino porque se niega a morir antes de tiempo.
Durante meses, el belga pareció arrastrarse entre la niebla de las caídas, la presión, las dudas y esas derrotas incómodas para un campeón de su talla. Pero este domingo, en el infierno de los adoquines, volvió del frío, del dolor de la maldita caída en La Vuelta 2024 y de sus propios fantasmas para firmar en el añejo velódromo de Roubaix una de las victorias más impresionantes, emotivas y redentoras de su ya brillante carrera.
Fue en el sector 12, entre Auchy-lez-Orchies y Bersée, donde Wout van Aert decidió que ya había esperado suficiente. En uno de esos tramos donde París-Roubaix se vuelve más infernal que ninguna otra carrera en el universo, el belga tomó la iniciativa, endureció la prueba, se sacudió a Pedersen y se llevó al alienígena Tadej Pogacar soldado a su rueda.
Ahí empezó a tomar forma la batalla que todos soñábamos: dos gigantes solos frente al adoquín, midiéndose a golpe de pedales, dos pura sangre cabeza a cabeza, todavía con casi 100 kilómetros y un mar de piedras por delante.
En El Renacido, Hugh Glass es despedazado por un oso, enterrado vivo, lanzado al abismo con su caballo y obligado a atravesar a pie un desierto de hielo y temperaturas bajo cero. Así también Pogacar y Van der Poel parecieron quedar a merced del infierno en plena París-Roubaix.
El esloveno vio cómo un pinchazo, cuando aún faltaban cerca de 120 kilómetros, amenazaba con desbaratar su ambición, mientras que el neerlandés, triple campeón defensor, sufrió una avería mecánica en el temible Bosque de Arenberg que lo obligó a perseguir durante buena parte de la jornada. A uno lo golpeó la mala fortuna; al otro, el corazón mismo del adoquín. Y, sin embargo, ambos siguieron avanzando como sobrevive Glass en la novela de Michael Punke: heridos, exhaustos, empujados al límite, pero con el orgullo intacto, ese que le impide a un ciclista de verdad abandonar una carrera.
Como Hugh Glass y John Fitzgerald persiguiéndose a través de la inmensidad salvaje de Wyoming, Montana y Dakota del Norte, también Wout van Aert y Tadej Pogacar se fueron cazando el uno al otro a través del infierno de París-Roubaix: dos gigantes empujados por el orgullo, la obsesión y la necesidad de sobrevivir al día más cruel del ciclismo. Pero en el viejo velódromo de Roubaix, allí donde los héroes dejan de ser hombres comunes para convertirse en leyenda, fue el belga quien logró doblegar a su rival y salir con vida de la batalla.
Y así como Glass terminó inspirando relatos que atravesaron generaciones hasta convertirse en novela y cine, también Van Aert firmó una victoria destinada a perdurar en la memoria del ciclismo, una de esas que se cuentan durante décadas porque no solo coronan a un campeón: también alimentan los mitos.
Cuando Wout van Aert cruzó la meta en el velódromo de Roubaix, ya no levantó solo los brazos de un campeón que acababa de sobrevivir al infierno. Levantó también el recuerdo de un amigo que nunca salió de allí. Su gesto hacia el cielo tuvo el peso de la memoria y del dolor que permanece: el de Michael Goolaerts, su compañero y amigo que en la París-Roubaix del 2018 y con solo 23 años encontró en estos mismos adoquines su último día. Ocho años después, Van Aert convirtió su victoria en homenaje, y en medio de la gloria le recordó al ciclismo que hay triunfos que no terminan en la línea de meta.
Tras su séptima participación en la París-Roubaix, a Wout van Aert (Team Visma | Lease a Bike) por fin se le dio la victoria en la ‘Clásica de Clásicas’ tras un duelo espectacular con Tadej Pogacar (UAE Team Emirates-XRG).
El todoterreno belga fue el más rápido en un sprint a dos en el legendario velódromo de Roubaix, relegando al campeón del mundo al segundo lugar tras un esfuerzo descomunal en los últimos kilómetros.
El podio lo completó el belga Jasper Stuyven (Soudal Quick-Step), dejando en el cuarto lugar al máximo favorito, el neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin-Premier Tech). El top 5 lo cerró el francés Christophe Laporte (Team Visma | Lease a Bike).
El único colombiano en competencia, el sprinter boyacense Juan Sebastián Molano (UAE Team Emirates) no concluyó la prueba. El pedalista paipano lleva dos ediciones consecutivas sin terminar, de las cuatro en las que ha participado.
En un final pasado por la lluvia, Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) defendió su liderato en la última jornada y se consagró campeón de la edición 65 de la Vuelta al País Vasco. El joven corredor francés, que mostró su supremacía en las jornadas montañosas, terminó ganando tres etapas en la denominada Itzulia.
El podio de la ronda vasca lo completaron el alemán Florian Lipowitz (Red Bull-BORA-hansgrohe) y el noruego Tobias Halland Johannessen (Uno-X Mobility), quienes terminaron en el 2° y 3°, puesto respectivamente.
En cuanto a los colombianos, el mejor fue el huilense Harold Tejada (XDS Astana Team) quien pasó un día difícil en la última jornada, reportándose en la casilla 53° a más de 20 minutos del ganador, lo que le significó salir del top 10 de la general.
La lluviosa jornada final concluyó con otro duelo entre los clasicómanos y los escaladores donde Brandon Rivera fue uno de los protagonistas de la fuga inicial, sin embargo, el zipaquireño del Ineos Grenadiers cedió en la fase definitiva y llegó en el puesto 34° a 9:53.
La última etapa de la carrera española la ganó el estadounidense Andrew August (INEOS Grenadiers), quien terminó llevándose la victoria en los últimos 135,2 kilómetros.
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