Una vez conocido el posible calendario para lo que resta de la temporada 2020, el presidente de la UCI, David Lappartient y el director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, se pronunciaron favorablemente, respecto al nuevo cronograma competitivo.
Lappartient señaló: “Hemos presentado un calendario sólido, atractivo, variado y lo más coherente en relación con los tiempos actuales y en función de las informaciones disponibles hoy sobre la evolución de la pandemia”.
El jerarca del ciclismo mundial agregó además: “Corredores, equipos y organizadores disponen de las fechas necesarias para anticipar el regreso el 1 de Agosto. Esta es una etapa muy importante que el movimiento ciclístico, tan afectado financieramente por la pandemia estaba esperando para reiniciar.
El dirigente francés destacó el gran respaldo que encontró en Unipublic y su la comprensión que tuvo para rcortar la Vuelta a España a 18 etapas. “Ante todo, quiero resaltar el espíritu de solidaridad y el sentido de responsabilidad de todos los actores – especialmente Unipublic que aceptó reducir la duración de la Vuelta a España- así como el coraje que han mostrado en estos tiempos difíciles las familias del ciclismo profesional en ruta”.
Finalmente Lappartient expresó la necesidad del trabajo conjunto. “Continuar trabajando juntos en el reinicio de la temporada, recordando que la salud de los corredores y de todas las partes implicadas tendrá prioridad absoluta y también que el reinicio efectivo de nuestras actividades sigue condicionado por la evolución de la situación sanitaria en el mundo”.
Christian Prudhomme: Calendario excepcional en tiempo excepcional
Por su parte, el gran patrón del Tour de Francia, Christian Prudhomme: se refirió en el diario L’Equipe al calendario establecido por la UCI, definiéndolo como: “Un calendario que fija un horizonte, tiene perspectivas, un objetivo y una esperanza, con el inicio de los entrenamientos en carreteras que es esencial para los corredores”.
Frente a la confección del calendario se expresó. “Complacido al ver que el ciclismo habla un solo idioma, armando un calendario para tres meses y medio. Obviamente hubo discusiones, proposiciones entre los organizadores, equipos, corredores, etc. Sostuvimos muchas reuniones – todas constructivas-, trabajamos con un gran espíritu de cooperación para tener un calendario excepcional en una situación excepcional, con la esperanza de ver existiendo las carreras. Yo espero ver la luz al final del túnel a sabiendas que tendremos que convivir con esta epidemia”.
Refiriéndose al desarrollo del calendario, Prudhomme fue enfático en afirmar. “Es necesario tener pruebas que coincidan, a fin de permitir que los equipos compitan en diversos frentes, lo que es bueno y necesario para todos. El Tour fue siempre respetado como prueba prioritaria en sus fechas, la pieza clave del calendario. Hubo unanimidad en cuanto a proponer un calendario con numerosas carreras, en un mínimo de tiempo buscando soluciones convenientes para todos”.
Para concluir, el director del Tour, rechazó la posibilidad de que haya 24 equipos en el Tour: “Eso no se ha discutido en ningún momento. Está claro que los equipos serán 22 y si alguno falta pues entonces serán 21”.
Un análisis general del calendario, permite establecer que en el caso de cumplirse en su totalidad, se habrá logrado el objetivo de permitir a todos los equipos y corredores -con las carreras de un día y por etapas- de acuerdo a sus condiciones, encontrar el espacio para intentar reponerse en todos los aspectos de los daños causados por la pandemia.
Dante y Virgilio llegan a la puerta del Infierno en el Canto III de La Divina Comedia. Ante la puerta del reino de los condenados, leen la inscripción: «Abandonad toda esperanza, los que entráis aquí”. Mathieu Van der Poel y Tadej Pogacar llegarán este domingo ante las puertas del infierno de París-Roubaix, pero la inscripción dirá: “Aquí Mathieu ganó su cuarto adoquín consecutivo y entró al Olimpo de los dioses de Roubaix” o “Aquí el extraterrestre Pogacar ganó su primera piedra para aumentar su leyenda”.
Para los amantes del fútbol americano es el Superbowl, para los de la F1 el GP de Mónaco, para los del fútbol me imagino será la final de la Copa del Mundo, para los del béisbol la Serie Mundial, para nosotros es París-Roubaix, la esencia más pura de este deporte vive en cada milímetro de esos infernales adoquines, ahí habitan nuestros ángeles y nuestros demonios, por eso quizá París-Roubaix lo es todo a la vez para el ciclismo, el infierno, el purgatorio y el cielo mismo para el campeón cuando tras casi 300 kilómetros de barro y piedras levanta el trofeo en el legendario velódromo de Roubaix.
En su periplo por el infierno de La Divina Comedia, Dante y Virgilio se encuentran con que la puerta la guarda Cerbero, un can de tres cabezas o mejor para este domingo tres adoquines. Poggy y su todopoderoso UAE Team Emirates no se encontrarán con un perro guardián monstruoso, pero sí con un gigante neerlandés, ese que guarda la puerta entre Poggy y su ansiado adoquín.
Pero guardemos ya la obra maestra de Dante Alighieri en la biblioteca y vayamos al grano o mejor al adoquín. Mathieu van der Poel ha ganado la París-Roubaix tres veces (2023, 2024 y 2025), se dice rápido, pero el nieto de Poulidor ha atravesado tres veces el infierno logrando un histórico triplete consecutivo. El del Alpecin igualó el año pasado a mi adorado Francesco Moser (no te lo perdonaré nunca Mateo) y se puso a uno solo de igualar a los legendarios Roger de Vlaeminck y Tom Boonen.
En la otra esquina, el marciano Pogacar, que en esta primavera gritó finalmente campeón en Sanremo tras lo que pareció una eternidad, pero que en realidad fueron seis años de intentos fallidos para un tipo que aunque no lo diga abiertamente y como toda leyenda deportiva a lo largo de la historia, odia perder. Milano-Sanremo parecía la niña bonita del barrio que el esloveno con su cara de mansa paloma pero actitud de Jack el Destripador no lograba conquistar. Para esta temporada Poggi adoptó el look de chico malo rapero americano y ahí sí la Classicissima cayó rendida a sus pies. Una metáfora un poco machista, lo sé, pero muy de la vida real, pido excusas de antemano.
Lo mismo pasó en Flandes donde ni la localía de Mateo, ni las miles de banderas amarillas con el león negro ondeando al viento, ni el Kapelmuur, ni el Paterberg, ni el Koppenberg, ni el muro de Berlín si hubiera estado en el recorrido, pudieron evitar el segundo monumento al hilo del esloveno en este 2026 y su tercera victoria en De Ronde. La facilidad con la que el E.T. de Eslovenia doblegó a Mathieu asustó a todos, pues hasta ese domingo todos veíamos al neerlandés como la única barrera de contención posible en las clásicas ante el poderío avasallador de un corredor que en poco más de cinco años ha construido una leyenda que será recordada por los siglos de los siglos, amén.
Los amantes del espectáculo y las rivalidades encarnizadas cruzamos los dedos, o los cuernos, para que Wout Van Aert, resucitado de las cenizas en Sanremo para meterse al podio y cuarto en Flandes reencuentre su fenomenal golpe de pedal y pueda contra su rodilla, Pippo Ganna se acuerde que es el dueño del Récord de la Hora y busque su primer podio para honrar a Coppi y a Moser de paso, Van Baarle aproveche los galones de capitán en el Soudal y el siempre combativo Mads Pedersen, que el año pasado completó el podio al lado de sus infernales majestades, tengan también algo por decir en el más infernal de los domingos. Evenepoel, mientras tanto, lo verá por TV con nosotros los mortales tras probarse a sí mismo en Flandes que puede dar batalla por los monumentos. Quizá tenga que preparar su próxima rabieta del Giro o del Tour, ahí está la cuestión.
Este domingo el planeta ciclismo y todos los que lo habitamos nos vamos para el infierno, pero tranquilos, no recen por nuestras almas, es el único día que somos felices allí.
La superestrella eslovena Tadej Pogacar buscará este domingo conquistar la anhelada París-Roubaix, el único Monumento que le falta en su palmarés. Y para esta nueva misión tendrá al boyacense Juan Sebastián Molano, quien ya ha corrido tres ediciones del ‘Infierno del Norte’ y que le ayudará a su jefe de filas en la primera fase de la carrera.
Para la ‘Clásica de Clásicas’ el neerlandés Mathieu van der Poel, ganador de las tres últimas versiones, parte como uno de los grandes favoritos para llevarse la victoria y será el principal rival del corredor del UAE Team Emirates-XRG, que buscará ingresar al selecto club de ciclistas que han conquistado los cinco Monumentos, algo que solo han logrado los belgas Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck y Rok Van Looy.
Será la segunda vez que el campeón del Mundo se enfrente a una de las carreras más emblemáticas y exigentes del calendario World Tour, una prueba desgatante por los numerosos tramos de adoquines y su largo kilometraje, que este año tendrá 258,3 kilómetros.
Entre otros aspirantes al podio aparecen en la lista el danés Mads Pedersen (Lidl Trek), 3º en las dos últimas ediciones, el belga Wout van Aert (Team Visma | Lease a Bike), 4º el año pasado, 3° en 2023 y 2° en 2022, además del italiano Filippo Ganna (IneosGrenadiers) y el belga Jasper Philipsen (Alpecin-Premier Tech), 2° en 2024 y 2023, entre otros.
En un final pasado por la lluvia, Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) defendió su liderato en la última jornada y se consagró campeón de la edición 65 de la Vuelta al País Vasco. El joven corredor francés, que mostró su supremacía en las jornadas montañosas, terminó ganando tres etapas en la denominada Itzulia.
El podio de la ronda vasca lo completaron el alemán Florian Lipowitz (Red Bull-BORA-hansgrohe) y el noruego Tobias Halland Johannessen (Uno-X Mobility), quienes terminaron en el 2° y 3°, puesto respectivamente.
En cuanto a los colombianos, el mejor fue el huilense Harold Tejada (XDS Astana Team) quien pasó un día difícil en la última jornada, reportándose en la casilla 53° a más de 20 minutos del ganador, lo que le significó salir del top 10 de la general.
La lluviosa jornada final concluyó con otro duelo entre los clasicómanos y los escaladores donde Brandon Rivera fue uno de los protagonistas de la fuga inicial, sin embargo, el zipaquireño del Ineos Grenadiers cedió en la fase definitiva y llegó en el puesto 34° a 9:53.
La última etapa de la carrera española la ganó el estadounidense Andrew August (INEOS Grenadiers), quien terminó llevándose la victoria en los últimos 135,2 kilómetros.
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