Uno de
los momentos de mayor tensión en la etapa once del Tour deFrancia, lo
vivió el colombiano Nairo Quintana
al resultar involucrado en una caída a poco más de treinta kilómetros para la
meta. El dos veces subcampeón de esta prueba, que por fortuna logró la conexión
con el grupo principal, por cuenta de la gran labor de Movistar Team habló en Toulouse de lo sucedido en dicho incidente.
El boyacense indicó las causales de su caída en la que presenta laceraciones en el codo derecho. “Veníamos con un poco de tensión, habían cambios de dirección, carreteras estrechas y lo normal de una tensión, caídas. Eso es lo que decimos siempre, librar caídas y no perder tiempo en estas etapas”.
Aunque Quintana alcanzó a maniobrar lo mejor posible y la caída fue inevitable, se mostró tranquilo por su condición para enfrentar las etapas venideras. “Por fortuna alcancé a frenar un poco cuando he visto la caída, pero ha sido inevitable, estoy bien lo importante es que las piernas están bien”.
El hombre
que a falta de confirmación, llegará la próxima temporada para liderar al Team Arkéa Samsic, indicó que gracias a
la colaboración en conjunto entre su equipo y Trek Segafredo fue posible la
conexión luego del incidente. “Rápidamente
el equipo se juntó, fuimos tirado poco a poco, junto con el equipo de Richie
Porte que estaba también involucrado en la caída y ahí fuimos juntos para
llegar adelante nuevamente”.
Finalmente Nairo dio un parte de tranquilidad, respecto a su estado de salud. “Estoy bien, ahora colocarme hielo para desinflamar el codo sobretodo, que fue donde se raspó y pienso que para mañana sin problemas”.
Dante y Virgilio llegan a la puerta del Infierno en el Canto III de La Divina Comedia. Ante la puerta del reino de los condenados, leen la inscripción: «Abandonad toda esperanza, los que entráis aquí”. Mathieu Van der Poel y Tadej Pogacar llegarán este domingo ante las puertas del infierno de París-Roubaix, pero la inscripción dirá: “Aquí Mathieu ganó su cuarto adoquín consecutivo y entró al Olimpo de los dioses de Roubaix” o “Aquí el extraterrestre Pogacar ganó su primera piedra para aumentar su leyenda”.
Para los amantes del fútbol americano es el Superbowl, para los de la F1 el GP de Mónaco, para los del fútbol me imagino será la final de la Copa del Mundo, para los del béisbol la Serie Mundial, para nosotros es París-Roubaix, la esencia más pura de este deporte vive en cada milímetro de esos infernales adoquines, ahí habitan nuestros ángeles y nuestros demonios, por eso quizá París-Roubaix lo es todo a la vez para el ciclismo, el infierno, el purgatorio y el cielo mismo para el campeón cuando tras casi 300 kilómetros de barro y piedras levanta el trofeo en el legendario velódromo de Roubaix.
En su periplo por el infierno de La Divina Comedia, Dante y Virgilio se encuentran con que la puerta la guarda Cerbero, un can de tres cabezas o mejor para este domingo tres adoquines. Poggy y su todopoderoso UAE Team Emirates no se encontrarán con un perro guardián monstruoso, pero sí con un gigante neerlandés, ese que guarda la puerta entre Poggy y su ansiado adoquín.
Pero guardemos ya la obra maestra de Dante Alighieri en la biblioteca y vayamos al grano o mejor al adoquín. Mathieu van der Poel ha ganado la París-Roubaix tres veces (2023, 2024 y 2025), se dice rápido, pero el nieto de Poulidor ha atravesado tres veces el infierno logrando un histórico triplete consecutivo. El del Alpecin igualó el año pasado a mi adorado Francesco Moser (no te lo perdonaré nunca Mateo) y se puso a uno solo de igualar a los legendarios Roger de Vlaeminck y Tom Boonen.
En la otra esquina, el marciano Pogacar, que en esta primavera gritó finalmente campeón en Sanremo tras lo que pareció una eternidad, pero que en realidad fueron seis años de intentos fallidos para un tipo que aunque no lo diga abiertamente y como toda leyenda deportiva a lo largo de la historia, odia perder. Milano-Sanremo parecía la niña bonita del barrio que el esloveno con su cara de mansa paloma pero actitud de Jack el Destripador no lograba conquistar. Para esta temporada Poggi adoptó el look de chico malo rapero americano y ahí sí la Classicissima cayó rendida a sus pies. Una metáfora un poco machista, lo sé, pero muy de la vida real, pido excusas de antemano.
Lo mismo pasó en Flandes donde ni la localía de Mateo, ni las miles de banderas amarillas con el león negro ondeando al viento, ni el Kapelmuur, ni el Paterberg, ni el Koppenberg, ni el muro de Berlín si hubiera estado en el recorrido, pudieron evitar el segundo monumento al hilo del esloveno en este 2026 y su tercera victoria en De Ronde. La facilidad con la que el E.T. de Eslovenia doblegó a Mathieu asustó a todos, pues hasta ese domingo todos veíamos al neerlandés como la única barrera de contención posible en las clásicas ante el poderío avasallador de un corredor que en poco más de cinco años ha construido una leyenda que será recordada por los siglos de los siglos, amén.
Los amantes del espectáculo y las rivalidades encarnizadas cruzamos los dedos, o los cuernos, para que Wout Van Aert, resucitado de las cenizas en Sanremo para meterse al podio y cuarto en Flandes reencuentre su fenomenal golpe de pedal y pueda contra su rodilla, Pippo Ganna se acuerde que es el dueño del Récord de la Hora y busque su primer podio para honrar a Coppi y a Moser de paso, Van Baarle aproveche los galones de capitán en el Soudal y el siempre combativo Mads Pedersen, que el año pasado completó el podio al lado de sus infernales majestades, tengan también algo por decir en el más infernal de los domingos. Evenepoel, mientras tanto, lo verá por TV con nosotros los mortales tras probarse a sí mismo en Flandes que puede dar batalla por los monumentos. Quizá tenga que preparar su próxima rabieta del Giro o del Tour, ahí está la cuestión.
Este domingo el planeta ciclismo y todos los que lo habitamos nos vamos para el infierno, pero tranquilos, no recen por nuestras almas, es el único día que somos felices allí.
La superestrella eslovena Tadej Pogacar buscará este domingo conquistar la anhelada París-Roubaix, el único Monumento que le falta en su palmarés. Y para esta nueva misión tendrá al boyacense Juan Sebastián Molano, quien ya ha corrido tres ediciones del ‘Infierno del Norte’ y que le ayudará a su jefe de filas en la primera fase de la carrera.
Para la ‘Clásica de Clásicas’ el neerlandés Mathieu van der Poel, ganador de las tres últimas versiones, parte como uno de los grandes favoritos para llevarse la victoria y será el principal rival del corredor del UAE Team Emirates-XRG, que buscará ingresar al selecto club de ciclistas que han conquistado los cinco Monumentos, algo que solo han logrado los belgas Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck y Rok Van Looy.
Será la segunda vez que el campeón del Mundo se enfrente a una de las carreras más emblemáticas y exigentes del calendario World Tour, una prueba desgatante por los numerosos tramos de adoquines y su largo kilometraje, que este año tendrá 258,3 kilómetros.
Entre otros aspirantes al podio aparecen en la lista el danés Mads Pedersen (Lidl Trek), 3º en las dos últimas ediciones, el belga Wout van Aert (Team Visma | Lease a Bike), 4º el año pasado, 3° en 2023 y 2° en 2022, además del italiano Filippo Ganna (IneosGrenadiers) y el belga Jasper Philipsen (Alpecin-Premier Tech), 2° en 2024 y 2023, entre otros.
En un final pasado por la lluvia, Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) defendió su liderato en la última jornada y se consagró campeón de la edición 65 de la Vuelta al País Vasco. El joven corredor francés, que mostró su supremacía en las jornadas montañosas, terminó ganando tres etapas en la denominada Itzulia.
El podio de la ronda vasca lo completaron el alemán Florian Lipowitz (Red Bull-BORA-hansgrohe) y el noruego Tobias Halland Johannessen (Uno-X Mobility), quienes terminaron en el 2° y 3°, puesto respectivamente.
En cuanto a los colombianos, el mejor fue el huilense Harold Tejada (XDS Astana Team) quien pasó un día difícil en la última jornada, reportándose en la casilla 53° a más de 20 minutos del ganador, lo que le significó salir del top 10 de la general.
La lluviosa jornada final concluyó con otro duelo entre los clasicómanos y los escaladores donde Brandon Rivera fue uno de los protagonistas de la fuga inicial, sin embargo, el zipaquireño del Ineos Grenadiers cedió en la fase definitiva y llegó en el puesto 34° a 9:53.
La última etapa de la carrera española la ganó el estadounidense Andrew August (INEOS Grenadiers), quien terminó llevándose la victoria en los últimos 135,2 kilómetros.
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