Una particular edición montañosa del Clásico RCN Andina 2021 llega a su fin y con ello, da paso al análisis de lo sucedido a lo largo de 9 días de competición que se pueden resumir de diferentes formas. Una de ellas es formando el equipo de ensueño del Duelo de Titanes, conforme al desempeño de los corredores destacados en diferentes terrenos, por el desempeño en las míticas cumbres, en la clasificación general, triunfos de etapa, victorias de sprints, entre otros. Por ello, la Revista Mundo Ciclístico, realizó el ‘10’ ideal de la edición 60.
Dubán Bobadilla
La gran revelación. Sus dotes de escalador salieron a relucir en el Clásico RCN. El corredor del Team Herrera Sport descrestó a propios y extraños con sus grandes exhibiciones en la etapas de alta montaña que lo destacaron como uno de los mejores escaladores de la carrera. Se batió con los más experimentados de tú a tú. El bogotano siempre estuvo muy activo en los ascensos.
Robinson Chalapud
Uno de los grandes gregarios de Óscar Sevilla y Fabio Duarte en las etapas montañosas, especialmente en la jornada de la Línea donde fue el escudero de sus compañeros en la travesía a Salento. Su labor le sirvió para meterse en el top 10 de la carrera. El nariñense mostró un gran nivel y regularidad durante toda la competencia. Su trabajo para los líderes del equipo no dejó que escalara más posiciones en la general.
Óscar Sevilla
El experimentado corredor, que partió como uno de los favoritos para ganar el Duelo de Titanes, terminó segundo a menos de un minuto del líder Duarte. El veterano español continúa haciendo historia. A sus 45 años, el pedalista del Team Medellín mantuvo intactas sus posibilidades de conseguir su quinto título en el Clásico RCN Andina hasta el último día. Superó sin contratiempos la durísima etapa del Alto de la Línea y solo sufrió en el descenso.
Aldemar Reyes
Estuvo cerca del título, portador de la camiseta de líder en las primeras jornadas. El más ganador del Clásico RCN Andina 2021, se llevó dos etapas y estuvo cerca de la tercera en un sprint que perdió a manos de Óscar Quiroz. Fue el más fuerte en Salento y se adjudicó en una intensa batalla la segunda etapa del Clásico RCN Andina en Jericó. Un mal día lo privó de lucha por el título, terminó cuarto a las puertas del podio.
Yeison Reyes
Fue la sombra de su hermano Aldemar. Fue el gran gregario del EPM-Scott en las jornadas de alta montaña. Con sus actuaciones le alcanzó para meterse en el top 10 de la general. En una gran demostración, Yeison Reyes (EPM-Scott) se llevó la quinta etapa del Clásico RCN Andina al imponerse desde la fuga. El pedalista boyacense ganó con una brillante acción a falta de pocos kilómetros para la llegada en Murillo.
Fabio Duarte
El flamante campeón. Fue el gran protagonista de la contrarreloj final de 19,6 kilómetros en Buenaventura. Rodó a una velocidad de 51.7 kilómetros para imponerse con un tiempo de 22 minutos y 44 segundos en la jornada contra el cronómetro. Mantuvo la regularidad durante los nueves días de competencia. Se sintió como pez en el agua en su terreno predilecto, los ascensos.
Wilson Peña
Otro de los jóvenes que sorprendieron en esta edición del Clásico. Se vio indestronable en las grandes cumbres. El pedalista cundinamarqués de 23 años se mantuvo al frente de la clasificación de la general varios días. Perdió el liderato en la contrarreloj final tras terminar séptimo en la jornada contra el cronómetro. La caída en el sprint final en la penúltima pudo haber mermado su rendimiento en la fracción definitiva.
Marco Tulio Suesca
Uno de los más combativos, el boyacense fue gran protagonista jornada tras jornada. Fue gran animador de las fugas. El pedalista del Orgullo Paisa subió tres veces al podio final del Duelo de Titanes, para recibir la camiseta y trofeo de Campeón de la Montaña, Campeón de la Combatividad y Campeón de La Gran Diferencia. El corredor boyacense cumplió una destacada actuación a los largo de los nueve días de competencia.
Jeisson Casallas
Se llevó el título general de los sub-23 con solvencia y sin contratiempos. Tuvo una temporada exitosa con varios triunfos en el calendario nacional, el boyacense de Tibaná defendió con éxito la camiseta de los jóvenes, Fue gran punto de apoyo para Darwin Atapuma y Wilson Peña. Se destacó como gregario en el ascenso a la Línea y en letras.
Cristian Cubides
Otra de las grandes revelaciones que deja el Clásico RCN Andina 2021. El pedalista del Team Herrera Sport atacó en Murillo, pero no logró su recompensa. Estuvo muy activo en las jornadas de alta montaña. El boyacense de 24 años dejó claro que es un gran escalador. El tiempo perdido en la contrarreloj por equipos lo distanció de la general.
Hay victorias que se celebran, y hay otras que se parecen a una resurrección. La de Wout van Aert en la París-Roubaixfue exactamente eso: una escena salida de El Renacido, la película de Alejandro González Iñárritu, en la que un trampero y explorador del siglo XIX no sobrevive porque la vida o la suerte le sonrían, sino porque se niega a morir antes de tiempo.
Durante meses, el belga pareció arrastrarse entre la niebla de las caídas, la presión, las dudas y esas derrotas incómodas para un campeón de su talla. Pero este domingo, en el infierno de los adoquines, volvió del frío, del dolor de la maldita caída en La Vuelta 2024 y de sus propios fantasmas para firmar en el añejo velódromo de Roubaix una de las victorias más impresionantes, emotivas y redentoras de su ya brillante carrera.
Fue en el sector 12, entre Auchy-lez-Orchies y Bersée, donde Wout van Aert decidió que ya había esperado suficiente. En uno de esos tramos donde París-Roubaix se vuelve más infernal que ninguna otra carrera en el universo, el belga tomó la iniciativa, endureció la prueba, se sacudió a Pedersen y se llevó al alienígena Tadej Pogacar soldado a su rueda.
Ahí empezó a tomar forma la batalla que todos soñábamos: dos gigantes solos frente al adoquín, midiéndose a golpe de pedales, dos pura sangre cabeza a cabeza, todavía con casi 100 kilómetros y un mar de piedras por delante.
En El Renacido, Hugh Glass es despedazado por un oso, enterrado vivo, lanzado al abismo con su caballo y obligado a atravesar a pie un desierto de hielo y temperaturas bajo cero. Así también Pogacar y Van der Poel parecieron quedar a merced del infierno en plena París-Roubaix.
El esloveno vio cómo un pinchazo, cuando aún faltaban cerca de 120 kilómetros, amenazaba con desbaratar su ambición, mientras que el neerlandés, triple campeón defensor, sufrió una avería mecánica en el temible Bosque de Arenberg que lo obligó a perseguir durante buena parte de la jornada. A uno lo golpeó la mala fortuna; al otro, el corazón mismo del adoquín. Y, sin embargo, ambos siguieron avanzando como sobrevive Glass en la novela de Michael Punke: heridos, exhaustos, empujados al límite, pero con el orgullo intacto, ese que le impide a un ciclista de verdad abandonar una carrera.
Como Hugh Glass y John Fitzgerald persiguiéndose a través de la inmensidad salvaje de Wyoming, Montana y Dakota del Norte, también Wout van Aert y Tadej Pogacar se fueron cazando el uno al otro a través del infierno de París-Roubaix: dos gigantes empujados por el orgullo, la obsesión y la necesidad de sobrevivir al día más cruel del ciclismo. Pero en el viejo velódromo de Roubaix, allí donde los héroes dejan de ser hombres comunes para convertirse en leyenda, fue el belga quien logró doblegar a su rival y salir con vida de la batalla.
Y así como Glass terminó inspirando relatos que atravesaron generaciones hasta convertirse en novela y cine, también Van Aert firmó una victoria destinada a perdurar en la memoria del ciclismo, una de esas que se cuentan durante décadas porque no solo coronan a un campeón: también alimentan los mitos.
Cuando Wout van Aert cruzó la meta en el velódromo de Roubaix, ya no levantó solo los brazos de un campeón que acababa de sobrevivir al infierno. Levantó también el recuerdo de un amigo que nunca salió de allí. Su gesto hacia el cielo tuvo el peso de la memoria y del dolor que permanece: el de Michael Goolaerts, su compañero y amigo que en la París-Roubaix del 2018 y con solo 23 años encontró en estos mismos adoquines su último día. Ocho años después, Van Aert convirtió su victoria en homenaje, y en medio de la gloria le recordó al ciclismo que hay triunfos que no terminan en la línea de meta.
Dos participaciones en la París-Roubaix y dos segundos puestos para la superestrella eslovena Tadej Pogacar. La racha de tres victorias consecutivas en Monumentos del campeón del mundo acabó por culpa del belga Wout van Aert (Visma–Lease a Bike), quien le ganó en un sprint a dos.
“Estoy orgulloso de todo el equipo. Fue una carrera muy difícil, tuve que cambiar de bicicleta dos veces y gastamos mucha energía intentando remontar, así que no pudimos seguir nuestro plan original. Aun así, logré volver a la cabeza de carrera”, dijo Pogacar, en declaraciones recogidas por su equipo.
El jefe de filas del UAE Team Emirates-XRG llegó decidido a conquistar el único Monumento que le faltaba en su palmarés, y su gran estado de forma se hizo evidente desde el principio, cuando la escuadra árabe impuso un ritmo frenético a 150 kilómetros de la meta, reduciendo significativamente el pelotón.
Pasando la mitad del recorrido, el esloveno sufrió un pinchazo en la rueda delantera. Tras recibir inicialmente una bici de asistencia neutral, posteriormente recibió la bicicleta de su equipo y emprendió una decidida remontada de 20 kilómetros para reincorporarse a la cabeza de carrera, justo antes del crucial sector del Bosque de Arenberg.
“Cuando Wout atacó, pude seguirle, pero no tenía suficiente energía en las piernas para descolgarle en el adoquín. Intenté contraatacar, pero corrió muy inteligentemente. Trabajamos bien juntos hasta la meta. Sabía que era muy rápido, así que el sprint siempre iba a ser difícil para mí. Di lo mejor de mí, pero hoy fue más fuerte y mereció la victoria. Sigo estando orgulloso y contento con el resultado”, concluyó el esloveno.
Tras su séptima participación en la París-Roubaix, a Wout van Aert (Team Visma | Lease a Bike) por fin se le dio la victoria en la ‘Clásica de Clásicas’ tras un duelo espectacular con Tadej Pogacar (UAE Team Emirates-XRG).
El todoterreno belga fue el más rápido en un sprint a dos en el legendario velódromo de Roubaix, relegando al campeón del mundo al segundo lugar tras un esfuerzo descomunal en los últimos kilómetros.
El podio lo completó el belga Jasper Stuyven (Soudal Quick-Step), dejando en el cuarto lugar al máximo favorito, el neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin-Premier Tech). El top 5 lo cerró el francés Christophe Laporte (Team Visma | Lease a Bike).
El único colombiano en competencia, el sprinter boyacense Juan Sebastián Molano (UAE Team Emirates) no concluyó la prueba. El pedalista paipano lleva dos ediciones consecutivas sin terminar, de las cuatro en las que ha participado.
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