Nada hacía presagiar que los Juegos Olímpicos de la hermosa capital de Baviera inaugurados pomposamente el 26 de agosto, habrían de convertirse durante la noche del 5 de septiembre en la excusa perfecta para saber que el deporte no estaba exento de la muerte y el terror productos de los odios religiosos y políticos en los que siempre ha navegado la humanidad.
El triste hecho dejó como saldo once atletas israelíes muertos luego del asalto a la Villa Olímpica perpetrado por la organización terrorista Septiembre Negro, con el trágico final en el aeropuerto muniqués en la fatídica noche del 6 de septiembre.
En Munich, el mundo fue testigo no solo de extraordinarias hazañas, sino igualmente de impresionantes avances en ciencia médica y tecnología, que permitieron calificar esos juegos como los primeros de una era en la que el hombre inició su camino hacia un futuro insospechado a nivel del deporte en general y del ciclismo en particular.
La Colombia ciclística viajó a Alemania con la absurda ausencia de Cochise Rodríguez, descalificado por denuncia de profesionalismo ante el COI por parte del dirigente barranquillero Edgar Senior. La acción privó al país de su máxima estrella deportiva y candidato a una medalla como campeón mundial el año anterior en su prueba favorita, los 4.000 metros persecución individual, debiendo ser reemplazado por Luis H. Díaz en una nómina de nueve pedalistas que también integraron: Miguel Samacá, Henry Cuevas, Fernando Cruz, Fabio Acevedo, Juan de Dios Morales, Jairo Rodríguez, Jairo Díaz, Rafael Narváez y Carlos Galeano.
A pesar de la tragedia ocasionada por el terrorismo, los juegos siguieron su marcha y el 7 de septiembre, al otro día de la masacre de los de deportistas israelíes, se corrió la prueba de ruta sobre 200 kilómetros en la que participaron 163 pedalistas de 48 naciones, deparando la victoria del neerlandés Hennie Kuiper quien llegó en solitario con 27 segundos de ventaja sobre el australiano Clyde Sefton y el español Jaime Huelamo, descalificado a posteriori por dopaje, con la medalla de bronce declarandose desierta.
Con la camiseta de Colombia estuvieron en la prueba olímpica de fondo: Miguel Samacá, noveno clasificado a 36 segundos del vencedor, lo mismo que Fernando Cruz (26), Juan de Dios “Escobita” Morales (66) y el huilense Fabio Acevedo (Retirado). De anotar, el octavo lugar del italiano Francesco Moser quien más tarde sería una figura de relieve mundial.
Y en la prueba de los 100 kilómetros CRI, la cuarteta colombiana de Miguel Samacá, Henry Cuevas, Fernando Cruz y Fabio Acevedo se clasificó en el puesto 22 a 7:19 del equipo de Unión Soviética que se llevó la victoria con 2 horas, 11 minutos y 17 segundos en el circuito dispuesto en la autopista Munich-Lindau. La medalla de plata correspondió a Polonia con 30 segundos de desventaja y el bronce fue para la Holanda de entonces que luego fue desposeída por el positivo de uno de sus integrantes.
El fabuloso velódromo de Múnich, cubierto y en pista de madera (con la curiosa medida de 285 metros, 71 centimetros y 4 milimetros) vio competir a los ciclistas de nuestro país en la prueba de la velocidad pura con Jairo Díaz y Carlos Galeano, entre 46 representantes de 23 países, siendo eliminados como sus antecesores cuatro años atrás, en la serie de repechajes, luego de perder su primer enfrentamiento. El gran campeón francés Daniel Morelon repitió el título de cuatro años atrás en México y esta vez se vio acompañado por el australiano Jhon Nicholson a su derecha y el sovietico Omar Phakadze a la izquierda.
Nada diferente sucedió en el Kilómetro Contrarreloj, prueba en la cual Jairo Rodríguez (QEPD) ocupó el puesto 23 entre 31 participantes de igual número de países con registro de 1:10:86, mientras el danés Niels Fredborg consiguió el oro con 1:06:44, mientras que la medalla de plata fue para el australiano Dany Clark y el bronce fue reclamado por el alemán Jurgen Schultze.
El ciclismo colombiano registró además en la pista Munich su primera participación en el tándem, una prueba totalmente desconocida y poco o nada practicada en Colombia. Jairo Díaz y Rafael Narváez, fueron los encargados de competir sin muchas posibilidades de éxito frente a las potencias de la especialidad como Rusia, República Democrática de Alemania y Polonia que se repartieron el medallero de la hoy ya desaparecida competencia del programa olímpico y mundial.
La competencia de los 4.000 metros Persecución Individual pasó a convertirse en la máxima frustración del deporte y del ciclismo colombiano por la ausencia forzada de Cochise Rodríguez, viendo competir en su reemplazo a Luis H. Díaz quien hizo una decorosa presentación logrando pasar entre los ocho mejores tiempos con 4:56:32 para ser eliminado por quien sería el campeón olímpico, el noruego Knud Knudsen, quien se impuso registrando 4:45:74 enfrentando en la final al suizo Xavier Kurman, mientras el alemán Hanz Lutz se hizo acreedor a la medalla de bronce.
La prueba de los 4.000 metros Persecución por Equipos no tuvo la presencia de una cuarteta colombiana a pesar de su título como Campeón Panamericano en Cali 1971, pero dejó para la estadística la victoria de la Alemania Occidental sobre la Alemania del Este registrando 4:22:14, mientras el bronce quedó en poder de Gran Bretaña.
Haciendo gala de sus favoritismo, Tadej Pogačar (UAE Team Emirates – XRG) ganó de forma espectacular la Milano-Sanremo, primer monumento del año y primero en el palmarés de uno de las estrellas del ciclismo mundial.
El campeón del mundo superó con con lo justo al británico Thomas Pidcock (Pinarello Q36.5 Pro Cycling Team) en una “classicissima” que tuvo su climax en los “muros” de La Cipressa y el Poggio.
Pidcock fue el único en responder el poderoso ataque de Pogacar en la última y definitiva escalada del “Poggio”. El cerrado sprint final fue para el esloveno que por centímetros dejó en el segundo lugar al británico.
En un reñido embalaje se definió el tercer cajón del podio en favor del todoterreno belga Wout van Aert (Team Visma | Lease a Bike), quien atacó en el último kilómetro y no se dejó alcanzar por el grupo principal.
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En un final picando hacia arriba, José Manuel Díaz (Burgos Burpellet BH) se quedó con el triunfo en la tercera edición de la Clásica Terres de l’Ebre, prueba de un día, disputada sobre 175,5 kilómetros con inicio en Alcanar y llegada Paüls.
El corredor español salió victorioso por delante de sus compatriotas Jon Agirre (Euskaltel – Euskadi) y Urko Berrade (Equipo Kern Pharma), quienes hicieron el segundo y tercer puesto, completando el podio de la novel clásica española.
La tercera versión de esta carrera tuvo al colombiano Iván Ramiro Sosa (Equipo Kern Pharma) como el mejor latinoamericano en el top 5 a tan solo cinco segundos del ganador, mientras que el guatemalteco Sergio Chumil (Burgos Burpellet BH) ingresó en la 7° posición a siete segundos de Díaz.
La fuga del día la animaron el español Xavier Cañellas (Selección de España) y los estadounidenses Kade Kreikemeier (Meridian Racing p/b de la Uz) y Patrick Welch (APS Pro Cycling by Team Cadence Cyclery), pero todos fueron neutralizados antes de afrontar la subida final.
Tras una definición a pura velocidad, Lotte Kopecky (Team SD Worx – Protime) conquistó este sábado la segunda edición de la Milano-Sanremo Donne bajo su actual denominación. La carrera de 156 kilómetros entre Génova y San Remo se decidió en los últimos metros.
La pedalista belga, que alcanzó su segunda victoria de la temporada, batió a la suiza Noemi Rüegg (EF Education-Oatly) en el sprint. El podio lo completó la italiana Eleonora Camilla Gasparrini (UAE Team ADQ).
Kopecky demostró una gran determinación con una valiente acción que animó la carrera en los últimos compases. En el tramo final, la belga encontró el impulso decisivo para superar a sus cinco contendientes y cruzar la meta en primer lugar.
La única pedalista colombiana en competencia, la antioqueña Juliana Londoño (Team Picnic PostNL) se reportó en el puesto 90° a más de 7 minutos de la ganadora, luego de realizar un gran trabajo para su equipo.
La carrera recorrió tramos emblemáticos de Liguria, con la Cipressa y el Poggio como puntos clave. Los ataques a lo largo del recorrido no lograron romper el grupo principal, que se mantuvo compacto hasta los últimos compases. El trabajo del equipo Team SD Worx – Protime fue crucial para el éxito de Kopecky, con una estrategia bien ejecutada que culminó en el sprint final.
⚡ The effort of all efforts, and Lotte Kopecky takes her first Primavera!
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