Una vez iniciada la inolvidable “Conquista de Europa” en 1983 con la presencia por primera vez en el Tour de Francia de un equipo “amateur” -el Pilas Varta de Colombia -, también se inició un extraordinario intercambio deportivo, periodístico y dirigencial que habría de contribuir de manera formidable al progreso y posicionamiento definitivo de nuestro ciclismo a nivel del mejor ciclismo del mundo.
Fue así como después del Tour del Avenir de 1980 y la victoria de Alfonso Flórez, se abrió un amplio espacio para el intercambio de equipos y corredores del viejo continente que comenzaron a venir a nuestro país, inicialmente al Clásico RCN de 1982 y 1983 (Equipo Peugeot) con Pascal Simon como su gran referencia, también el Renault de Laurent Fignon y Greg Lemond en 1984 y así sucesivamente hasta que en 1986 llega a Colombia el entonces considerado mejor ciclista del mundo: Bernard Hinault, campeón 5 veces del Tour de Francia y vencedor también del Giro, Vuelta y campeón mundial de ruta.
El astro francés vino al comando de su último equipo (La Vie Claire) y su presencia despertó todo la expectativa y entusiasmo posibles pues se enfrentaba en las carreteras, climas y topografías de nuestro país al ídolo nacional Lucho Herrera, con quien había librado una batalla inolvidable y de antología en el Tour el año anterior con saldo para el galo como campeón y la consagración para el colombiano al ganar dos etapas y la camiseta del mejor escalador.
La carrera de RCN partió de Medellín con un prólogo el 17 de mayo y terminaría en Bogotá el 24, pasando por Riosucio, siguiendo hacia Cali donde se vivió un formidable duelo entre los dos ases en la cronoescalada al kilómetro 18 que fue ganada por Herrera.
El epílogo de la sensacional prueba tuvo lugar en Bogotá y el duelo esta vez fue sobre 48 kilómetros, en una CRI totalmente plana entre Los Héroes- La Caro-Los Héroes, distancia que le permitió a Hinault la victoria parcial en la etapa y el título de campeón para Lucho que subió al podio acompañado por Israel “Pinocho” Corredor y William Palacio.
El astro mundial hizo honor a su prestigio y dejó una lección de pundonor y profesionalismo terminando la prueba y cumpliendo los compromisos adquiridos, además de convertirse en admirador del país y sus ciclistas como lo demostraría más adelante una vez retirado de la actividad, encontrándolos con frecuencia en diversos podios de las carreras organizadas por ASO como el Tour de Francia, el Tour del Avenir y el Critérium Dauphiné, como jefe de Protocolo de la entidad.
Hinault fue agasajado por el entonces presidente de la Organización Ardila Lulle, quien le obsequió una fina montura atendiendo la afición del ciclista por los caballos y también visitó las oficinas de la Revista Mundo Ciclístico en Bogotá, donde fue recibido por el director y los redactores quienes le entregaron un volumen de la colección de la revista correspondiente al año 1985 y firmó un cuadro enmarcado donde aparece el gran campeón francés leyendo atentamente uno de los ejemplares de nuestra revista.