Me enteré de su primera gran hazaña en 1970 a través de la radio y los periódicos, cuando ganó sorpresivamente en ese mismo año la Vuelta de la Juventud y la Vuelta a Colombia, lo que muy pocos ciclistas han repetido hasta hoy. Entonces yo era entrenador del ciclismo en pista de la Liga de Bogotá y sería en 1972 cuando iniciando mi carrera periodística como comentarista en Caracol, lo conocí personalmente en la ronda colombiana que ganó Miguel Samacá y Rafael estrenaba el equipo de Postobón ocupando la cuarta casilla.
De ahí en adelante, tuve la fortuna de compartir su evolución deportiva y personal viéndolo competir en la Vuelta a Mexico de ese año 72 que ganó por segunda vez Alvaro Pachón, pasando al año siguiente para verlo ganar su segunda Vuelta a Colombia, viajar al Tour del avenir 1973 y luego despedirlo para su viaje a Italia en 1974 donde corrió en el equipo Jolly Cerámica el Giro de Italia en condición de gregario de lujo para Giovanni Bataglin con el cual vino a Colombia a competir en el inolvidable Clásico POC.
EL CICLISMO COLOMBIANO, ANTES Y UN DESPUÉS DE RAFAEL NIÑO
El ciclismo colombiano tendrá que reconocer que tiene un antes y un después a partir de 1975 gracias a Rafael Niño quien volvió a correr en Colombia transformando completamente el concepto y la estructura de los equipos en nuestro país aplicando lo aprendido en Italia, integrado su propia escuadra con el patrocinio del Banco Cafetero reiniciando la serie de triunfos que llevarían finalmente a ganar 6 Vueltas a Colombia y 5 Clásicos RCN, hazaña inalcanzable hoy 40 años después de haberse bajado de la bicicleta.
Por espacio de casi diez años, fue el “monstruo” las carreteras colombianas, reemplazando en ese lugar al legendario Cochise Rodríguez debiendo Rafael enfrentarse a grandes rivales como Patrocinio Jiménez, Alvaro Pachón, Miguel Samacá, Carlos Siachoque, Manuel Gutiérrez, Alfonso Flórez, llegando a rivalizar hasta con Fabio Parra y Lucho Herrera quienes habrían de recibir el legado, librando batallas que aún hoy se recuerdan, viviendo episodios como el de permanecer tras las rejas de un juzgado en Armenia por espacio de dos días ante la demanda de un fotógrafo local que lo demandó al haber sido atropellado por Niño en el embalaje de una etapa.
Conocí también al hombre con el cual intentamos el Récord de la Hora colombiana en Bogotá, intento fallido ante pinchazo en el Velódromo Primero de Mayo y también fui testigo del joven emprendedor que incursionó en la industria con una fábrica de bicicletas que llevó su propio nombre y también inauguró una hermosa tienda para venderlas en el sector de Unilago en Bogotá
DIRECTOR TÉCNICO CAMPEÓN
Finalmente, después de los ‘ires y venires’ de la vida personal y deportiva, el de Cucaita se dedicó a orientar y enseñar sus conocimientos como entrenador y aparece contratado en el formidable Café de Colombia de 1987. Como si el destino quisiera congraciarse con él, resultó consagrado como el director técnico que logró con Lucho Herrera el triunfo en la Vuelta a España.
Y luego, Rafael sigue el curso de la vida siendo DT en diversas ocasiones y entidades hasta llegar al equipo boyacense de la EBSA donde pasó sus últimos años apoyado por las directivas de esta empresa consiguiendo ser protagonista de las carreras a donde participaba.
Precisamente su fallecimiento se produce cuando estaba ya preparando todos los detalles para su presencia en la próxima Vuelta a Colombia, enfrentando paralela y valerosamente ya desde hacía más de un año problemas de salud relacionados con una afección pulmonar que finalmente terminaron con su valiosa existencia.
Hoy domingo estamos despidiendo para siempre a Rafael Antonio Niño, una figura icónica e inolvidable del ciclismo colombiano. Se nos adelantó en el camino el extraordinario rutero que fue la inspiración de cientos de ciclistas, pero además deja un enorme vacío en la caravana del ciclismo colombiano. Extrañaremos al hombre introvertido, serio, cuya sola presencia inspiraba respeto donde estuviese. Dueño de una recia personalidad, profesional y perfeccionista en sus compromisos, determinado en sus conceptos, leal en la amistad y enemigo de la mediocridad.
Particularmente, lamento la partida del ciclista y del entrenador quien me permitió compartir gran parte de su vida con admiración, respeto personal y profesional, pero más aun, su familia, amigos y admiradores sentiremos su ausencia siempre que veamos un ciclista cruzar nuestro camino. PAZ EN SU TUMBA.