La ciudad de Sanremo vivió una jornada especial en la antesala de la Milano-Sanremo y de la Sanremo Women con la inauguración oficial del nuevo Walk of Fame (Paseo de los Campeones) dedicado a las grandes figuras de ambas carreras. El espacio quedó ubicado a lo largo del bicicarril bajo Corso Imperatrice, en pleno corazón de la localidad ligur, y nace como un homenaje permanente a los ciclistas que han escrito páginas imborrables en la historia de la Classicissima. Allí ya fueron instaladas las huellas de los vencedores de 2025, Mathieu Van der Poel y Lorena Wiebes, junto con placas conmemorativas con los nombres de antiguos campeones.
La iniciativa cobra un significado aún mayor en una temporada marcada por el regreso de la prueba femenina al calendario. El objetivo del Walk of Fame será conservar, año tras año, las huellas de los ganadores de ambas competencias, construyendo un recorrido simbólico para aficionados, residentes y turistas alrededor de una de las carreras más emblemáticas del ciclismo mundial.
En el acto estuvieron presentes Alessandro Mager, alcalde de Sanremo; Alessandro Sindoni, concejal de Turismo y Deporte; Paolo Bellino, CEO y director general de RCS Sports & Events; además de los dos últimos italianos ganadores de la Milano-Sanremo, Vincenzo Nibali y Filippo Pozzato, junto a la neerlandesa Lorena Wiebes.
Nibali destacó el valor especial de este reconocimiento y recordó la emoción que todavía le produce su victoria en la Classicissima. El siciliano, además, apuntó que el viento de cola podría elevar la velocidad en el desenlace del sábado, aunque ve como grandes favoritos a Mathieu Van der Poel y Tadej Pogačar. Por su parte, Filippo Pozzato definió la Milano-Sanremo como una carrera imprevisible, capaz de explotar en sus kilómetros finales y de transformar cualquier pronóstico.
Desde la organización, Paolo Bellino subrayó que este Hall de la Fama representa una forma concreta y duradera de celebrar la historia, los valores y el legado de una prueba única en el mundo. En la misma línea, las autoridades locales destacaron que esta instalación refuerza aún más el vínculo entre Sanremo y su carrera más icónica, al tiempo que consolida la imagen de la ciudad como sede de eventos deportivos de proyección internacional.
La jornada también tuvo un componente especial con el regreso simbólico de Moser al podio de la Classicissima, ya que Moser Trento será el vino oficial tanto de la Milano-Sanremo como de la Sanremo Women, con su botella Moser Trentodoc 51,151 Brut como protagonista de las celebraciones.
El cierre lo puso una voz de enorme peso en la historia de la carrera. Francesco Moser, ganador de la Milano-Sanremo 1984, recordó el valor que siempre tuvo esta competencia en el calendario italiano y en su propia trayectoria. El legendario corredor trentino, que fue segundo detrás de Eddy Merckx en 1975 antes de conquistar finalmente la prueba en su temporada dorada de 1984, aseguró que sigue considerando ese triunfo como uno de los grandes recuerdos de su carrera, junto a su victoria en el Giro de Italia de ese mismo año.
Ya retirado y dedicado al vino junto a su familia, Moser celebró además que el vencedor reciba ahora el espumoso 51,151, una cifra cargada de simbolismo en homenaje a su mítico Récord de la Hora, y expresó su deseo de ver nuevamente a un italiano en lo más alto del podio, señalando a Filippo Ganna como una de las grandes esperanzas locales.