La saliente ministra del Deporte, Patricia Duque, quien impulsó la reactivación del laboratorio de control al dopaje en Bogotá con estándares internacionales, dejó todo listo para la aprobación de éste, sin embargo, todo está en riesgo por la falta de un trámite administrativo por parte del secretario general encargado.
Duque, que dejó el cargo poco antes de que inicie el nuevo gobierno, encauzó el proyecto en su administración dejándolo con independencia operativa y con el respaldo institucional para fortalecer la credibilidad de Colombia en materia antidopaje.
La Organización Nacional Antidopaje (ONAD), que funciona como un grupo de trabajo del Ministerio del Deporte, realiza algunas de sus más importantes acciones operativas gracias a un contrato que en los últimos años se ha suscrito con el Comité Paralímpico Colombiano, quien también es signatario del Código Mundial Antidopaje.
Como ejemplo de los controles antidopaje dentro y fuera de competencia, está el trabajo del comité con las autorizaciones de uso terapéutico, entre otras. Actualmente el convenio se encuentra en fase de aprobación por parte de la Secretaría General, desde el pasado 10 de julio. El gran riesgo es, que la Agencia Mundial Antidopaje (WADA-AMA) que supervisa y audita todas las actividades de la Organizaciones Antidopaje en el mundo, valida si la ONAD está o no cumpliendo con el Código Mundial Antidopaje.
Ser declarado el no cumplimiento de este requerimiento, deportivamente nos lleva a la prohibición de participación de seleccionados nacionales de Colombia en ciertos eventos. La situación es muy preocupante ya que el convenio está en riesgo por falta de un trámite administrativo que le corresponde a la secretaría general.