Por su presentación inicial en el Tour de Francia 1983 y 1984 en calidad de equipo “Amateur” con el auspicio de Pilas Varta y la demostración de capacidad y determinación de sus pedalistas, lo organizadores de la máxima cita mundial del ciclismo decidieron invitar de nuevo a un conjunto colombiano para la edición correspondiente a 1985, sabiendo que para entonces el ciclismo colombiano había “cambiado de ropa”, siguiendo los consejos y experiencias brindadas y adquiridas aquí y en Europa por parte de dirigentes, entrenadores, ciclistas, patrocinadores, etc.
La nueva vestimenta identificó a partir de ese año al ciclismo colombiano como integrante de la categoría profesional del ciclismo , máxima expresión de la élite mundial para la época y fue por ello que el equipo con el cual se hizo presente nuestro país en Plumelec rumbo a París para tomar parte en el Tour de ese año, llegó vestido con el uniforme en cuya camiseta y pantaloneta aparecieron los nombres de Café de Colombia-Varta-Mavic para enfrentar un desafío de 22 etapas (una de ellas con 2 sectores ), un prólogo, dos contrarreloj (73 km por equipos y 75 individual ) con un total de 4.109 kilómetros a recorrer entre el 28 de junio y el 28 de Julio de 1985.
El escuadrón colombiano estuvo conformado por Luis Herrera, Fabio Parra, Rafael Acevedo, Antonio Agudelo, Rogelio Arango, Carlos Mario Jaramillo, Herman Loaiza, Reynel Montoya, Néstor Mora y Pablo Wilches dirigidos por Raúl Mesa quienes llegaron para enfrentar a los astros del ciclismo mundial encabezados por Bernard Hinault, Greg Lemond, Stefan Roche, Sean Kelly, Phil Anderson, Pedro Delgado, etc.
Fue el día (5 de Julio) cuando Lucho Herrera inició la presentación de credenciales ante el gran ciclismo del Tour-85 ubicándose tercero en la séptima etapa de la prueba que llegó a Nancy después de 217 kilómetros, una jornada plana como las anteriores en las que velocistas y cazadores de etapas venían haciendo su festín desde la primera etapa.
Y hubo que esperar solo al día siguiente para ver a Bernard Hinault ganando la CRI de 75 kilómetros y de paso con la camiseta de líder iniciando el camino hacia su quinto título de campeón, pero no contaba con que tres días más tarde, en el primer gran encuentro con la alta montaña, rumbo a Morzine, estallaría en pleno Tour la bomba H ( Herrera-Hinault) saliendo ileso como brillante ganador de la jornada el “jardinerito” colombiano y también sin daños colaterales el bretón que seguía vestido de amarillo pero herido en su orgullo.
Ante la mirada incrédula de sus rivales pero con la admiración y reconocimiento de periodistas, dirigentes y público, el ciclismo colombiano se “puso de ruana” el Tour a partir de ese día con una seguidilla de formidables y espectaculares éxitos como el doblete Parra- Herrera que al día siguiente apareció venciendo en Lans en Vecors (Fabio) y 48 horas después, de nuevo Lucho llega vencedor a Saint Etienne con su rostro chorreando sangre luego de una caída bajando hacia la capital de la bicicleta en Francia, protagonizando uno de los episodios más dramáticos y recordados de la historia del Tour, rematado con la caída y rostro también ensangrentado de Hinault en la llegada, lo que hizo que los dos gigantes se encontraran en el mismo hospital minutos después para ser atendidos.
Para sellar su magistral actuación, los Café de Colombia entablaron una feroz lucha con Fabio Parra en pos de la camiseta blanca de mejor debutante (hoy mejor joven) frente al español Eduardo Chozas y consiguen, además, ubicar a Lucho, ya apoderado de la camiseta de los puntos rojos como mejor escalador, segundo de la etapa 17 en Luz Ardiden ganada por Perico Delgado a 5 días del final en Paris.
Con la victoria de Rudy Matthijs sobre Sean Kelly en la etapa de cierre y la ceremonia de premiación con Bernard Hinault como Campeón por quinta y última vez para un corredor francés acompañado del norteamericano Greg Lemond y el irlandés Stephen Roche concluyó la Gran Avantura de ese año que hoy 40 años después tiene recuerdos inolvidables para el ciclismo colombiano y mundial como la entrega del relevo por parte de Hinault a Lemond quien ganaría el Tour del año siguiente y el retiro de Miguel Induráin en su primer Tour, quien posteriormente ganaría la carrera en 5 oportunidades.
El domingo 21 de Julio de 1985, tiene que ser recordado hoy como el día en que el ciclismo colombiano entró por la puerta grande del ciclismo mundial en la ceremonia de premiación que tuvo lugar en la famosa avenida de los Campos Elíseos de la capital francesa, donde recibieron su credencial como nuevos miembros de ese exclusivo club de la élite, recibiendo la camiseta blanca de puntos rojos para Luis Herrera como el mejor escalador, la de color blanco para Fabio Parra como mejor debutante (hoy mejor joven) y la satisfacción de haber ganado tres etapas y saberse entre los diez mejores ciclistas del mundo al clasificarse Lucho en el séptimo lugar y Fabio en el octavo, gracias a un extraordinario y admirable trabajo individual y colectivo con solo dos abandonos: Rogelio Arango y Antonio Agudelo por parte del Café de Colombia además de Pacho Rodríguez del conjunto español ZOR.
Han transcurrido desde entonces 40 años a lo largo de los cuales se ha escrito por parte de nuestros ciclistas una historia que figura con letras de oro en los libros del Tour de Francia coronada finalmente con la fantástica victoria de Egan Bernal en 2019, hazaña que honra la tenacidad, determinación, clase y talento del ciclista de nuestro país.