Aquel 8 de octubre de 1995 fue un día domingo en el que millones de personas en el mundo y doscientos mil en Duitama estuvieron atentos por espacio de 8 horas a través de la radio y la TV del desarrollo del Campeonato Mundial de Ciclismo en ruta para el que se alinearon en el punto de salida y llegada de la prueba un total de 98 corredores que deberían enfrentar una distancia de 265 kilómetros repartidos en 15 vueltas a un circuito de 17,6 kilómetros con un ascenso de 4 al Cogollo, punto clave de la carrera.
En la lista de inscritos, la selección colombiana dirigida por el gran campeón Fabio Parra gozaba de gran favoritismo por la calidad de sus integrantes y en especial por correr perfectamente adaptados al factor altura que era el enemigo principal de los visitantes. Esa selección incluyó a Oliverio Rincón, Israel Ochoa, Chepe González, Óscar Vargas, Alberto Camargo, Álvaro Lozano, Juan Diego Ramírez, Henry Cárdenas, Nelson Rodríguez y Efraín Rico.
La competencia se inició acompañada por la lluvia, lo que determinó tempranamente el abandono de varios corredores a causa de caídas por el piso mojado, uno de ellos Juan Diego Ramírez, la primera baja colombiana. Con el paso del tiempo, fueron igualmente transcurriendo los 15 giros pactados y resultó fácil observar varios intentos de fuga, así como la eliminación natural de corredores de todas las naciones incluido el astro italiano Gianni Bugno, dos veces campeón mundial, retrasado desde la primera vuelta.
Colombia, Italia, Francia, España y Suiza fueron las selecciones encargadas de imponer el ritmo en cada vuelta y de tener el control de los intentos de escapada, llegando a la mitad de la carrera con unos 40 ciclistas en carrera, entre ellos los colombianos Rincón, Ochoa y Vargas al lado de los grandes pretendientes al título como Pantani, Chiapucci, Gianeti, Induráin, Virenque, etc.
Para las 4 últimas vueltas, nuevamente apareció la lluvia y quedaron solamente 14ruteros en el lote principal y es a partir de ese momento cuando se define el campeonato, con ataques de Pantani, Escartin, Pellicioli, siempre controlados para dar paso al drama: Chiapucci abandona por caída en la vuelta 12, Induráin pincha en la vuelta 13 y regresa al lote para las dos vueltas finales donde solamente quedaron nueve para las tres medallas: Rincón (Colombia), Olano , Jiménez e Induráin (España) , Virenque (Francia), Gianetti (Suiza), Pantani (Italia), Konishev (Rusia).
En la penúltima Vuelta, Pantani intenta irse en la subida, pero es controlado por Induráin quien a su vez contrataca, pero una vez controlados, es el de Anoeta – Abraham Olano- quien se va después de sonar la campana para el último giro, llega al pie del cogollo con 30 segundos y corona con 15 de ventaja. Emprende el último descenso arriesgando todo, aparece en la recta final a 800 metros de la meta con su rueda trasera pinchada, pero decide continuar así y alcanza a llegar triunfante después de 7 horas y nueve minutos de pedaleo, con 35 segundos sobre Induráin, Pantani (ya fallecido) y Mauro Gianetti (hoy mánager del equipo UAE), quienes definieron el resto de las medallas.
La rudeza de la prueba se refleja en el número de corredores que la terminaron (veinte) y entre ellos tres colombianos que defendieron la localía, su prestigio y el del ciclismo de nuestro país con coraje y determinación: Oliverio Rincón, (octavo a 1:53), Israel Ochoa (once a 3;08) y Chepe González (15 a 9:22).
Así terminó, el evento deportivo más importante que ha realizado este país y que aún hoy es recordado por lo que significó para el ciclismo mundial y la fiesta que compartieron miles de compatriotas en Duitama y millones en el mundo.