El ciclista británico Adam Yates (UAE Team Emirates) salió victorioso en Bilbao y se convirtió en el primer portador del maillot amarillo en la 110ª edición del Tour de Francia.
“Sinceramente, no sé qué decir. Estoy muy feliz. Ganar una etapa en el Tour de Francia es siempre un honor y un privilegio. Preparamos la subida para Tadej [Pogacar], y de hecho atacó… pero en el descenso los favoritos empezaron a mirarse, y eso me permitió regresar”, dijo Yates en declaraciones recogidas por la organización.
La segunda baza del equipo árabe se aprovechó del parón entre los favoritos y al lado de su hermano gemelo sacaron reditos de la situación, manejando la ventaja hasta la línea de meta.
“Arranqué desde la cola del grupo de cabeza y mi hermano empalmó desde atrás. Podíamos trabajar juntos, pero en un principio no sabía si debía hacerlo; así que pregunté al equipo por el pinganillo… y me dieron luz verde. Sabía que Simon estaba yendo bien estos días: hablamos todos los días. Compartir la experiencia de él con hoy es precioso. Cuando estábamos solos, él hizo casi todo el trabajo. Es más: ¡estuvo a punto de descolgarme!”, agregó el corredor inglés.
Por último, Yates se refirió al liderato. “Ya me vestí con el maillot amarillo en 2020, y fue muy especial. Pero ahora mismo simplemente quiero mantener los pies en la tierra. Tadej es el jefe de filas; ya ha demostrado que es el mejor del mundo, y lo volverá hacer durante las próximas tres semanas. Yo voy a ejercer de lugarteniente. De aquí en adelante, correré para Tadej… y estoy seguro de que lo haremos muy bien, de que condicionaremos la carrera y lograremos ir sacando ventaja sobre nuestros rivales”, concuyó el británico.