El sábado anterior se celebró el “Día Mundial de la Radio” y no quisiera dejar que pase la oportunidad sin celebrar el privilegio de pertenecer a este maravilloso mundo de la radio desde hace tanto tiempo, lo que me permite no solamente recordar sino igualmente reconocer el fundamental y definitivo papel que ha desempeñado la radio en la historia del deporte que nos ocupa, el ciclismo.
Recordemos que la radio como invento data de 1895 (Nicola Tesla) aunque la patente fue presentada por el italiano Guillermo Marconi en 1904, lo que le valió el Premio Nobel con la primera transmisión radial teniendo lugar en 1906.
No sobra recordar también que, en Colombia, la “locura” de la radio apareció en la década del 20, con la primera transmisión en 1924, mientras la primera emisora se oye en 1929 (HJN) y a partir de 1940 aparece la Radio Nacional con la autorización del gobierno para crear emisoras privadas.
Y para el tema de esta columna, la historia dice que una de esas emisoras privadas resultó ser Radio Nueva Granada (Posteriormente RCN, Radio Cadena Nacional) con sede en Bogotá que para la época en la que se corrió la primera Vuelta a Colombia (1951) contaba con el locutor deportivo Carlos Arturo Rueda, quien ya transmitía encuentros de fútbol desde El Campín, por lo que los “ inventores” de la Vuelta le propusieron a Rueda y a los dueños de la emisora lo que parecía imposible: Transmitir la primera Vuelta a Colombia en Bicicleta.
Esto significa ni más ni menos que la radio y el ciclismo se convirtieron en un matrimonio indisoluble pues gracias a ellos dos el país aprendió a conocerse en toda su dimensión geográfica, topográfica y social. Con la radio, el ciclismo colombiano se convirtió en un mensajero de alegrías, tristezas, necesidades, logros, folclor, gastronomía, costumbres, similitudes y diferencias en un país cuya identidad aún hoy no terminamos por definir.
Setenta años después, resulta difícil definir quién le debe más a quien entre el ciclismo y la radio, pues la segunda se encargó de crear y engrandecer auténticos héroes regionales, nacionales y mundiales, mientras que el primero le permitió a la radio progresar en el campo tecnológico y artístico de manera vertiginosa de manera tal que todavía hoy no termina de perfeccionarse y más bien sigue progresando en función del ciclismo.
Seguramente hoy retumban todavía los slogans, jingles, mensajes comerciales y relatos de fantásticas voces en RCN, Caracol, Todelar y Super, entre muchas otras, que relataron y aún narran miles de aventuras en las pistas y carreteras del país y del mundo, enalteciendo los pedalazos de cientos de hombres y mujeres que en la bicicleta encontraron y siguen encontrando una manera de ser mejores.
A la pregunta: ¿Qué habría sido del ciclismo colombiano sin la radio? La respuesta es que seguramente habría sobrevivido, pero no con la fuerza que alcanzó desde su propio nacimiento en 1951 y que aún hoy mantiene, así la prensa escrita haya llegado desde mucho antes que la radio y posteriormente la televisión, el internet y las redes sociales.
A la radio en general y a RCN en particular desde 1951 hasta la fecha y sin interrupciones, el ciclismo colombiano debe su fabuloso crecimiento y progresión, gracias no solo al hecho de transmitir eventos sino igualmente a crearlos y promoverlos, como con el Clásico RCN realizado desde 1961 hasta hoy, difundirlos y patrocinarlos en muchos casos, enalteciendo al ciclismo colombiano con sus fabulosas e inolvidables transmisiones de momentos históricos en los cuales está encerrada toda su historia.
El Campeonato Mundial de Cochise Rodríguez en 1971, El Tour del Avenir de 1980 con el triunfo de Alfonso Flórez, la primera participación en el Tour de Francia de 1983, la primera victoria de un colombiano en la Vuelta a España 1987 con Luis Herrera, el inolvidable Dauphiné Liberé con Martin Ramírez en 1984, la primera victoria de un colombiano, Nairo Quintana, en el Giro de Italia 2014, la máxima alegría y satisfacción del deporte y el ciclismo colombianocon la gran victoria de Egan Bernal en el Tour de Francia de 2019, y las medallas olímpicas de Mariana Pajón, Rigoberto Urán y María Luisa Calle.
Todas estas gestas son el más preciado de los trofeos y motivo de orgullo para RCN y para una radio que le ha permitido a millones de colombianos vivir y vibrar con las hazañas de sus hombres y sus mujeres vistiendo el tricolor nacional, contadas como historias fantásticas a través de sus micrófonos por voces encantadoras y privilegiadas, capaces de despertar los mejores sentimientos de quienes han encontrado y siguen encontrando en el receptor del más humilde y poderoso de los hogares y en una de las más perfectas herramientas de la humanidad para comunicarse: La Radio.