Las tres grandes carreras por etapas del mundo (Tour-Giro-Vuelta) han conseguido a lo largo de su existencia -que en el caso de las dos primeras ya pasó de 100 años-, convertirse en referencia del deporte en general y del ciclismo en particular, tanto por su longevidad como por el prestigio mundial alcanzado ante la magnitud de sus organizaciones, lo que ha permitido al Tour de Francia ser considerado el tercer evento deportivo del mundo después de los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de futbol.
Y además del nombre que las acompaña, las tres grandes vueltas han encontrado, cada una en su momento, la manera de identificarse ante el mundo, a través de una prenda que se ha convertido también en símbolo internacional, comparable a los 5 anillos que identifican universalmente los Juegos Olímpicos. Esa prenda es una camiseta con la que se viste diariamente al líder de la clasificación general y finalmente al campeón de cada una de las tres grandes carreras.
Este es el caso de LE MAILLOT JAUNE (Camiseta amarilla) en el Tour deFrancia, LA MAGLIA ROSA (Camiseta rosada) en el Giro de Italia y LA CAMISETA ROJA en la Vuelta a España, siendo ésta la más joven de los tres distintivos después de haber pasado por el amarillo y el dorado.
En el Tour de Francia de 2019, la camiseta amarilla celebró sus primeros 100 años de existencia y el próximo lunes 10 de Mayo, la MAGLIA ROSA se dispone a celebrar sus primeros noventa desde que vio la luz en el Giro del 1931 por iniciativa del periodista Armando Cougnet, del diario deportivo LA GAZZETTA DELLO SPORT y su color obedeció y obedece aún hoy al color rosado de las páginas del diario que a su vez fue el creador del Giro en Mayo de 1909.
La primera camiseta rosada le fue entregada en el Giro de Italia de 1931 al terminar la primera etapa en Mantova al vencedor de la jornada Learco Guerra, llamado “la locomotora humana” quien lució dos días la camiseta de líder, la perdió con Alfredo Binda, volvió a recuperarla, se retiró con ella por caída y finalmente la PRIMERA CAMISETA ROSADA DE CAMPEON le fue entregada a Francesco Camusso.
Y desde entonces hasta hoy, la MAGLIA ROSA identifica al GIRO DE ITALIA y viceversa, convertida en objeto del deseo y sueños -hechos realidad y también frustrados -por cientos de ciclistas que desde entonces han competido en la carrera. No es osado decir que en la actualidad es difícil concebir el Giro sin la camiseta rosada, que para los organizadores de la carrera es un auténtico tesoro comercial, publicitario y de imagen cuya rentabilidad es incalculable.
Su diseño y materiales ha venido cambiando con el paso de los tiempos (de la lana al algodón y posteriormente a la licra), es apreciada por cientos de coleccionistas y miles de compradores pero ante todo, es el sueño de miles de ciclistas en el mundo que un día desean correr el Giro y ganar una de ellas para llevar a su casa y a su sala de trofeos, porque tiene que ser motivo de orgullo imperecedero tener una MAGLIA ROSA que aunque está cumpliendo noventa años, se encuentra hermosa, vital y con muchos años más de vida asegurados.
Con su victoria en la etapa doce del Giro 2014, Rigoberto Urán se convirtió en el primer colombiano en vestir la ‘Maglia Rosa’. El antioqueño logró conservar la preciada prenda rosada durante cuatro jornadas, para posteriormente ser precedido por Nairo Quintana que fue el primer ‘escarabajos’ en subir a lo más alto del podio final a recibir la camiseta que distingue al campeón.
Dos años después (2016), seria Esteban Chaves el encargado de vestir la camiseta rosa en la etapa 19, para convertirse a la postre en subcampeón en Turín. Con su victoria en la tercera jornada, Fernando Gaviria fue líder provisorio en 2017. El sprinter antioqueño que en esa ocasión ganó cuatro jornadas, ha sido el último corredor colombiano que ha vestido la ansiada ‘Maglia Rosa’ que en esta ocasión persiguen 6 ‘escarabajos’ encabezados por Egan Bernal.