Evenepoel combinó sus pasiones por el ciclismo y el fútbol en la Vuelta a San Juan cuando recibió en el podio final la camiseta de la Selección Argentina (@BettiniPhoto2020)
Patrick, pequeño empresario y Agna, dueña de un salón de belleza son los padres del joven Remco Evenepoel, pero tal vez nunca llegaron a imaginar que la vida de su hijo iba a transcurrir de manera tan veloz en los primeros 20 años de vida, de quien hoy se erige como una auténtica estrella del ciclismo mundial.
Remco nació en Schepdaal (Bélgica) el 25 de Enero del 2000 y paralelamente con sus estudios escogió siendo un adolecente el fútbol como su deporte favorito, llegando a integrar la selección nacional belga en las categorías Sub 15 y Sub 16, jugando además en equipos tan importantes como el Anderlecht de su país
Evenepoel estuvo además tres años en Holanda haciendo parte de las divisiones inferiores del PSV Eindhoven, pero intempestivamente renunció a los guayos y el balón, a tener solamente 11 rivales al frente y un espacio de 100 metros por 60, y a tener únicamente 90 minutos para mostrar sus habilidades individuales o colectivas.
Del fútbol al ciclismo y de junior a élite en menos de «90 minutos»
Dejó toda lo anterior para inmiscuirse en un deporte donde los rivales son siempre mas de cien, la “cancha” es de 150 kilómetros de largo en promedio. El uniforme es de licra y las zapatillas, casco, gafas y guantes son los elementos de los que se vale para tripular la bicicleta que lo ha conducido rápidamente al estrellato del ciclismo sin haberlo siquiera imaginado.
Su nombre aparece en el ciclismo en el 2017, obteniendo de entrada dos victorias y en 2018 suma un total de 21 triunfos corriendo en la categoría junior, siendo los más notables el doblete en CRI y Gran Fondo en los campeonatos europeos para repetir la hazaña en los Campeonatos Mundiales de Innsbruck, Austria.
La vida del joven Remco ha transcurrido tan rápidamente que ni siquiera supo lo que era correr en la categoría Sub 23, escala obligatoria para casi todo corredor a nivel mundial que aspira a dar el paso a la categoría élite.
Este no era su caso y el 2019 lo recibe con el uniforme del equipo de la “manada de lobos”, Deceunick- QuickStep, famoso escuadrón del «viejo zorro», Patrick Lefevere, en cuya sala de trofeos ya no queda mucho espacio ante la cantidad de triunfos acumulados en toda clase de carreras, pero especialmente en las clásicas.
Con sus 61 kilos de peso y 1.71 de estatura, Evenepoel no tardó mucho en ratificar todo lo que de él se había dicho anteriormente y rápidamente inscribe su nombre como campeón de la Vuelta a Bélgica, ganador de la Clásica San Sebastián, campeón europeo de CRI y segundo en el Campeonato Mundial de CRI élite en Yorkshire, solo superado por Rohan Dennis, dando a entender que con esto había pagado su derecho de piso en la jungla del ciclismo del más alto nivel, con apenas 19 años.
Se entrena acorde con su edad y las competencias a realizar. Utiliza el sistema de bloques, esto es tres días de bicicleta por uno de reposo (primer día cuatro horas, segundo día doble jornada, tres horas en la mañana y dos horas en la tarde. tercer día seis horas). Dos o tres veces por semana entrena en la bicicleta de contrarreloj y prefiere entrenar por sensaciones que con el potenciómetro.
Lo hace generalmente solo, todavía vive con sus padres y él mismo prepara su alimentación pues cuando sale y llega de sus entrenamientos o carreras generalmente sus progenitores están en sus trabajos. Casi nunca acude al masajista entre semana.
Y como todo pasa tan velozmente en su vida, el 2020 no es la excepción y es así como en enero viaja a la Argentina y gana a su antojo la Vuelta a San Juan con la etapa reina incluida, se devuelve a Europa y gana la Vuelta al Algarve con dos etapas en su bolsillo, pero la temporada para él como para todo el ciclismo terminó tan rápido como empezó pues apareció de repente el mas temible de los enemigos de la humanidad en tiempos modernos: el Covid19, y con ello a mediados de marzo todo quedó en suspenso, hasta la próxima carrera.
Rumbo al Giro de Italia, su primera grande
Y después de cuatro meses, con la cuarentena y los entrenamientos en carretera, los pedalistas tratan volver a la “nueva normalidad” de su deporte, luchando por salvar la temporada por lo que ya se han iniciando una serie de carreras que vertiginosamente –al estilo Evenepoel- nos tuvieron hasta el sábado en España con la Vuelta a Burgos, en Italia con la Strade Bianche y en Francia con la Ruta de Occitania, rumbo a las tres grandes apretadas en un lapso de menos de tres meses: Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España.
El niño prodigio del ciclismo belga que llega a engrosar las filas del batallón denominado como los “bebés ciclistas” junto a Egan Bernal y Tadej Pogacar para hablar solamente de los que con menos de 22 años pisaron los podios de las tres grandes en la temporada inmediatamente anterior.
Evenepoel sale triunfante de Burgos tras dominar de manera soberbia la general para sumar su tercer triunfo general de la temporada tras los de San Juan y Algarve.
No obstante, el joven belga tiene en el punto de mira el Giro de Italia, su verdadera prueba de fuego y primera carrera de tres semanas que va a enfrentar para saber de qué está hecho verdaderamente. Su presencia en Sicilia el 3 de septiembre para tomar parte en la carrera de la camisa rosada será foco de expectativa mundial, al saber que se enfrentará a uno de los mejores ruteros de los últimos años e ídolo local, Vincenzo Nibali, al igual que al campeón defensor, el ecuatoriano Richard Carapaz.
Tal vez sea demasiado pronto para adjudicarle todos los calificativos que existen para este tipo de figuras. Seguramente habrá que esperar unos años para saber si en verdad podría ser calificado con el heredero de Merckx, su paisano y el mejor ciclista de todos los tiempos.
Lo único cierto es que estamos al frente de un joven de inmenso talento natural, cuya precocidad riñe con su manera de ejercer uno de los oficios mas rudos del mundo (ciclista) y quien será uno de los encargados de brindarle al ciclismo y a sus seguidores el espectáculo que estamos necesitando para que el ciclismo recobre totalmente su vida y su alegría.