Entre lágrimas de gran emoción y nostalgia tras el reciente fallecimiento de su padre, recibió este domingo Julián Alaphilippe en el podio del Tour de Francia el reconocimiento como triunfador de la segunda etapa y nuevo líder de la prueba.
La gran estrella del ciclismo mundial, confesó que no ha sido un año fácil en lo personal y dedicó este triunfo a su padre. “Lo que llevamos de este 2020 no ha sido una buena época para mí, por los problemas generados por la pandemia y por tantas circunstancias que lo rodean. Perdí a mi papá, una de las personas más importantes de mi vida. Me gustaría dedicar esta victoria a mi padre”.
El corredor del Deceuninck Quick Step, afirmó que espera conservar el ‘Maillot Jaune’ durante una larga estancia. “Una camiseta amarilla hay que respetarla, así que seguro que la defenderemos con honor. Aún no había ganado en este año, lo que me producía cierta ansiedad y nervios”.
“En el mejor de mis sueños habría firmado que las cosas salieron como planeamos: control por parte de mis compañeros, ataque en Quatre Chemins, victoria y liderato”. Añadió el corredor que festejó de esta forma su primer triunfo de la temporada.