En una
amena conversación para el Instagram Live de la FCC, el recordado pedalista antioqueño Julián Arredondo, habló de su vida en el retiro, contó algunas
infidencias de su carrera profesional y develó los proyectos ciclísticos en los
que está enfocado para la posteridad.
En la memoria del nacido en Ciudad Bolívar, solo hay buenos recuerdos del ciclismo. “El Giro marcó todo, de ahí en adelante fue un nuevo comienzo, tenía muchas ganas de ser más profesional porque veía que cada esfuerzo valía la pena, pero por cosas del destino me pasó esto. Ahora ya tengo una nueva vida y del ciclismo solo tengo cosas bonitas”.
El triunfador
de una etapa en el Giro de Italia 2014
con final en Panarotta, dio gran
importancia a su título en Tour de
Langkawi 2013. “El Tour de Langkawi
me abrió las puertas al WorldTour, esa carrera fue especial para mí por
eso. Al principio muchos me decían que correr allá era muy fácil, pero cuando
fueron y vieron que no era así, le dieron mérito a lo que venía haciendo”.
Arredondo develó los múltiples diagnósticos médicos que recibió. “En Europa me dijeron que era un problema de bruxismo; en Estados Unidos que biomecánica, pero finalmente fue el Dr. Contreras fue quien halló el problema, que le da a un ciclista entre dos mil y me tocó a mí”.
El gran escalador antioqueño indicó porque decidió poner fin a su carrera deportiva en 2017. “Empecé a sentir que la pierna derecha no me funcionaba. Después del Giro, fui a la Vuelta a España y tuve que bajarme en la etapa 15. No andaba, me hacía preguntas, pero finalmente descubrieron que tenía síndrome del piramidal, que me estaba comprimiendo el nervio ciático. Intenté regresar como cinco veces y vi que no era lo mismo. En la vida se toman decisiones y decidí no seguir”.
“Comenzamos a hacer procedimientos, me operaron y esperaba volver al pelotón pero comencé a entrenar, y después de dos o tres horas sentía los síntomas, no sentía el pie derecho, no sentía fuerzas, el médico me dijo que podíamos hacer una tercera cirugía pero no quise. Hasta 2018 intenté volver, sentía que podía pero después de cinco años de insistir y volver a caer, vi que no era algo bueno”. Agregó el corredor que compitió por última en la Settimana Coppi e Bartali con el Nippo Vini Fantini.
Entre los proyectos que tiene proyectados el campeón de la montaña del Giro de Italia 2014, está la formación de corredores. “De pronto regreso en el 2021, quiero comenzar con una escuela de niños entre 15 y 20 años e ir progresando a medida que vayan avanzando. Hay muchos entrenadores, pero no todos tienen la experiencia de haber sido competitivos o llegar al WorldTour. A veces tratan mal a los corredores, y a los corredores hay que saberlos orientar. Primero está la persona y luego el ciclista”.
El corredor que brilló con los colores del Nippo y el Trek, cerró hablando de lo que extraña del ciclismo y la alegría que le produce ver al ciclismo colombiano en todo su esplendor en la actualidad. “Cuando veo todo lo que pasa con el ciclismo colombiano me viene la nostalgia. Tuve momentos de llanto, fue muy maluco, ahora me da alegría que después de la generación de nosotros llegó una nueva que pudo ganar el Tour de Francia. Extraño vivir en Europa, es algo bonito; extraño los amigos y los viajes, eso me gustaba bastante”.