“Fue un día para NO olvidar” José Julián Velásquez
Por: Héctor Urrego Caballero (Especial desde Londres)
En la mayoría de carreras en la pista, los entrenadores están al borde de la misma y desde allí observan el desarrollo de los acontecimientos, dan instrucciones con un código establecido con sus dirigidos o simplemente gritan hasta el punto de quedarse sin voz al terminar una sesión, especialmente en las pruebas largas como las de medio fondo.
Por: Héctor Urrego Caballero (Especial desde Londres)
En la mayoría de carreras en la pista, los entrenadores están al borde de la misma y desde allí observan el desarrollo de los acontecimientos, dan instrucciones con un código establecido con sus dirigidos o simplemente gritan hasta el punto de quedarse sin voz al terminar una sesión, especialmente en las pruebas largas como las de medio fondo.
Esta vez, en la prueba a puntos del Omnium aquí en Londres, Julián Velásquez, no tuvo necesidad de gritar y solo le fue posible hacer algunas señas a su pupilo Juan esteban Arango. Al “Chivo” se le notaba desde lejos, con rostro y gestos de incredulidad ante lo que estaba sucediendo en la segunda carrera de esta competencia , donde se jugaba la opción de un puesto de honor –que incluía hasta una medalla- al terminar las seis disciplinas reglamentarias.
Juan Esteban Arango está acostumbrado a ir siempre en los puestos de privilegio del lote, ágil, veloz, brillante en la búsqueda de las escapadas, promoviéndolas o persiguiéndolas, sagaz en los embalajes, cazador de puntos. Esta vez, era todo lo contrario: pesado, lento, atrás del lote, sacado de rueda, sin la brillantez de otras jornadas gloriosas. El mismo Velásquez le ordenó en determinado momento de las 120 vueltas a la pista, subir a parte alta de la pista, perder una vuelta y tomar un segundo aire para poder continuar en la carrera.
Cuando estuvo presto para dialogar, Julián no estaba descompuesto aunque sí confundido. Locuaz casi siempre, esta vez no encontraba las palabras precisas para hilar sus opiniones que fueron saliendo una por una:
“No se por donde empezar. Tal vez deba decir, ante todo, que somos humanos y podemos fallar en cualquier momento como ha sucedido hoy. No tengo disculpa alguna. Todo lo tuvimos para nuestra preparación: material, viajes, competencias, concentraciones por parte de la FCC, COI, Codearte, Indeportes Antioquia, IDRD y Coldeportes.
Donde se pudo originar el desfase en el rendimiento de Juan Esteban Arango?
No lo sabemos. A estos mismos corredores no les hemos ganado una sino dos y hasta tres veces en diversas pistas del mundo y hoy no teníamos ni con qué estar a su rueda, con qué batallar, como resistir.
Pudo notar algún cambio antes de esta carrera en el aspecto físico o sicológico?
Ninguno. Siempre fue el mismo Juanes que conozco hace años pero el de hoy si era bien diferente en la carrera. Hoy he visto el peor día de Juan Esteban Arango desde que es ciclista. Aquí antes de correr había hecho tiempos mejores en la Vuelta lanzada que el que hizo hoy. Todo era normal hasta ayer que descansó y por ello no corrió en el equipo la segunda fase de la persecución.
La presión pudo haberlo afectado?
No creo. Estamos habituados a correr en el exterior, en mundiales, panamericanos, copas del mundo, con estos mismos rivales. La presión se la pone uno mismo dependiendo del nivel donde se encuentra y hasta dónde quiere llegar. Al salir de la Villa esta mañana, Juanes me preguntó si yo estaba asustado y le dije que sí, pero que eso es normal porque así se está más atento a todo. Él estaba sereno, tranquilo, seguro de que podía tener una medalla.
Un día para olvidar?
No. Lo vamos a recordar siempre y nos servirá de aliciente para buscar la oportunidad en la que en una competencia de este mismo nivel, podamos contar con el Juan Esteban que yo conozco y que Colombia y el mundo también conocen. Sabemos que hemos perdido una oportunidad que no se presenta sino cada cuatro años pero su juventud y talento le permiten pensar en el futuro. Espero ver el día en que pueda volver a tenerlo en toda su dimensión y entonces recordaremos el día de hoy en Londres.
Lo que sigue?
Terminar decorosamente las tres pruebas que faltan y hacer algunos exámenes para establecer que pudo haber pasado. No acudimos nadie en la delegación porque nada nos pasaba. Seguiremos trabajando con más voluntad y determinación porque sabemos que quedamos en deuda con el país, con nosotros y con quienes nos esperaban mejor ubicados pero sabemos que un día encontraremos la revancha. No lo duden.